Estimada Psicóloga: Tengo 25 años de edad, estoy casada desde los 15, tengo dos niñas y un esposo muy responsable, trabajador y entregado a su familia, el problema soy yo. Cuando conozco a un hombre especial, empiezo a fijarme en él, no como amigo, siento que me encapricho con esa persona.
Por esa razón he tenido problemas con mi esposo. Todo esto me hace sentir mal porque lo quiero mucho y no puedo aceptar que este problema termine con mi matrimonio, he pensado en buscar ayuda pero no sé en quién buscarla, con mi familia no tengo una buena relación, ni tampoco tengo amigos con quien platicar.
Respuesta: Una de las tareas más difíciles de cumplir y mantener para los seres humanos es la de llevar a cabo en los mejores términos una relación de pareja. Es porque en éstas entran en juego dos personas distintas con pensamientos y sentimientos propios que deciden unirse con voluntad o por obligación lo que hace a esta relación complicada y a veces incontrolable.
Nos preparan a hombres y mujeres a ir a ella como un requisito donde es necesario que se unan para que se cumpla el rol de la procreación. Aunque las responsabilidades sean vividas de diferentes maneras y a diferentes niveles. Es en este aprendizaje donde recogemos las bases para ser capaces de darnos sin medir consecuencias o de amarnos a nosotros mismos, y así ser capaces de amar de una manera sana y saludable.
¿Qué te hizo falta a vos, para que lo busqués desesperadamente en otros?
¿Cuántas carencias están pendientes por resolverse dentro de vos?
Es muy importante para que aclarés esas incógnitas que busqués dentro de vos misma las respuestas, porque no hay ninguna otra persona en este mundo que pueda ni deba conocer tus sentimientos, pensamientos, dudas y temores más que vos misma. Son tuyos, sos la dueña única y vos sos capaz de transformarlos para tu bienestar.
Muchas veces resulta que la pareja envuelta en las trampas de la rutina cotidiana o por haber asumido a tan temprana edad esa responsabilidad, conoce a otra persona, que de alguna forma sustituye o completa espacios, y es fácil iniciar una relación donde todo parece perfecto y feliz.
La fidelidad no se puede medir, se siente se vive, se defiende, porque lo más importante es que te des cuenta que no se trata de ser honesta con él, sino ante vos misma, que por desconocerte escapás por oscuras y peligrosas salidas.
Vos tenés el poder para transformar tu vida, para esto definí primero ¿qué es lo que querés?, ¿y para qué hacés algo que te hace sentir mal? Recuerda que sos vos quien le da su lugar a cada cosa, persona o experiencia y en esta situación descubrí ¿qué lugar tenés vos, cuál ocupa tu compañero y en qué posición están tus hijas?.
Él “no puede aceptar” y “esto no puede pasar más”, aplícalos a la práctica. Creé en vos, en que sos capaz, no digas más “voy a tratar”, cambiá esto por “lo voy a hacer”, y con esto te comprometés con vos misma y con tu vida.