- El Río Prinzapolka se ha llenado tres veces este año, y todos los cultivos de la siembra de primera ya se perdieron
- El campo de béisbol se convirtió en una inmensa laguna, mientras que 38 de las 50 viviendas que componen el caserío fueron inundadas
Amalia [email protected]
La cosecha se pudrió. El agua anegó los cultivos. Los pilotes que alzan las casas de las comunidades, que se localizan en las márgenes del Río Prinzapolka, se hunden en el fango como sus pobladores en tos y diarrea. El paisaje es gris.
En esa zona llueve más que cuando el Mitch. Hasta el lunes cayó agua sin parar durante los últimos cinco días. Orlando Jacobo, líder de Salud de Dos Amigos, una de las 36 comunidades de Prinzapolka, recordó que para el huracán (en 1998) sólo hubo una llena, en cambio ahora van tres.
La llena del río trae consigo inundación en las comunidades de sus márgenes. Dos Amigos, situada a dos horas de Alamikamba, en panga con motor, es una de esas.
El cauce del Prinzapolka desbordó sus corrientes sobre 38 de las 50 viviendas que componen el caserío.
El campo que está detrás, donde jugaban béisbol sus pobladores, ahora es una laguna. Las casas, debajo de las cuales se guarecen los cerdos y las amorriñadas gallinas, se ven suspendidas en un estrecho tramo de tierra movediza.
NIÑOS CON DIARREA, TOS Y CALENTURA
Sus pobladores se han puesto de acuerdo. Desde hace varias semanas decidieron no mandar a los niños a la escuela. Consideran un riesgo el cruce por los riachuelos que acechan la comunidad.
Otro peligro son las enfermedades. Por lo menos 30 de los 180 niños del caserío tienen diarrea. Hay otra cantidad igual o mayor con tos y calentura. Y allí nadie aspira a visitar un puesto de Salud. El más cercano está en Alamikamba, poblado al que en canalete y con el tiempo lluvioso llegan en dos días. Con sol, el trayecto se hace en 12 horas.
Además, “llegamos allí y sólo recetas dan”, afirmó Elena Jacinta, la mujer de Germán Jacobo.
BEBEN AGUA DE LLUVIA
Quizás la única ventaja con la lluvia es que la gente agarra agua para tomar. Algunos días beben del río sin ningún tipo de restricción, contó Germán Jacobo, hermano de Orlando. De los baldes, que están cara al cielo, Elena sacó el agua para hacer el pozol que beberá su familia.
El maíz con que hicieron el fresco es parte de la ración que les dona el Programa Mundial de Alimentos, PMA, cada quince días, desde que comenzaron las “llenas”.
La comida se las lleva la organización Acción Médica Cristiana, AMC, que tiene proyectos de salud en el sector.
El PMA entrega maíz, cereal y aceite. Pero cuando esa ayuda se acabe Jacobo confesó que volverán a comer mangos y “ojón”, un fruto que acostumbran dárselo a los cerdos. “Las plantaciones se pudrieron. No hay yuca, no hay quequisque; sólo eso nos queda para comer”, afirmó Orlando Jacobo. Agregó que el ojón produce diarrea a los niños.
Y aun con la ayuda del PMA hay escasez de alimentos. Las raciones son limitadas a cinco por familia. Y en la casa de Germán Jacobo, que son 10, dos comen de un mismo plato. Complementan la ración de la agencia con guineo cuadrado, que salen a rebuscar bajo la lluvia al otro lado del río.
La gente de Prinzapolka tiene un deseo contrario al de los que viven en los 30 municipios secos del país. Allí quieren que la lluvia pare. Ya perdieron la cosecha de primera. También la de postrera. Los hermanos Jacobo dicen que ni que escampara se recuperaría lo plantado.
Tienen esperanzas con la siembra de apante, que es entre noviembre y diciembre. Pero aun ese ciclo agrícola los llena de incertidumbre. No tienen almácigo para garantizar el cultivo. Y tampoco tienen para comprar semilla.
COMIDA POR TRES MESES
– El PMA el lunes hizo la tercera entrega de alimentos en la zona de Prinzapolka. En el transcurso de tres meses el programa prevé donar 350 toneladas de maíz, cereal y aceite a la gente de Prinzapolka afectada por las inundaciones.
– Hasta la fecha beneficia a 10,685 personas distribuidas en 2,137 familias en 29 comunidades del sector.
– El PMA también distribuye alimentos en los municipios del país afectados por la sequía y la hambruna, como Prinzapolka.