Jueza rivense fulmina a acusado de dos muertes

Judicial asevera que las pruebas señalan al acusado Noelia Sánchez Ricarte – [email protected] RIVAS.- La Juez de Distrito del Crimen de Rivas, doctora Ivette Toruño, dictó auto de segura y formal prisión para Julián Collado Lorío, procesado por el asesinato de la joven Iraida Ester Alegría Bustos, de 27 años, y del menor Eliécer José […]

  • Judicial asevera que las pruebas señalan al acusado

Noelia Sánchez Ricarte – [email protected]

RIVAS.- La Juez de Distrito del Crimen de Rivas, doctora Ivette Toruño, dictó auto de segura y formal prisión para Julián Collado Lorío, procesado por el asesinato de la joven Iraida Ester Alegría Bustos, de 27 años, y del menor Eliécer José López Ortiz, de 16.

Ambos fueron encontrados sin vida el pasado 14 de agosto, en El Ostional, San Juan del Sur, cuando familiares de una de las víctimas ha-llaron los dos cuerpos enterrados. Según dictamen del forense, tenían entre 48 y 60 horas de haber muerto. No había parentesco entre los fallecidos.

El señor Collado, de 36 años, fue compañero de Iraida, y según la doctora Toruño, se probó que “durante mantuvo una relación de pareja con la víctima, les dio un interminable maltrato a ella y a toda su familia”.

LAS PRUEBAS

La jueza menciona que las pruebas aportadas por la Policía de Rivas fueron de vital importancia para determinar que el señor Collado era el responsable de estos dos crímenes.

Menciona, por ejemplo, que se logró esclarecer “que el trozo de cuero, los cabellos humanos y el bikini encontrados cerca de los cadáveres” fueron claves en este proceso, pues “según resultado pericial, esa coyunda de cuero pertenece a la montura y albarda ocupada en casa del reo, y que él reconoce como suya”.

CUERO Y CABELLO

La doctora Toruño indica que el peritaje realizado concluye que “el trozo de cuero remitido constituye una sola pieza, y que por sus características, tales como color, material, forma y dimensiones, y por la explotación que presenta, el material es similar al que tienen las correas que fijan la montura. Es decir, el reo sí estuvo en la escena del crimen con todo y su caballo o yegua, que él mismo admitió que ensilló ese día”.

Otro peritaje que indica la responsabilidad de Collado es el realizado a las botas de cuero que se le ocuparon, el que determina que en éstas “se ocupó una fibra que corresponde al pelo humano de sexo femenino, y que guarda semejanza con las muestra de pelo de la hoy occisa”.

CONSIDERACIONES

– El informe del forense refería (de acuerdo con la forma en que se encontraron el cadáver y las huellas) que Iraida “murió por herida por arma de fuego penetrante de tórax”, y que el joven había muerto por trauma craneoencefálico.

– La defensa del procesado había impugnado las pruebas presentadas y los resultados periciales, pero la judicial no dio curso.

– La doctora Toruño también valoró el hecho que se habían demostrado diferentes sentencias condenatorias en contra del reo.

– Durante su declaración indagatoria, Collado dijo que era inocente, y adujo que no había salido de su casa el domingo doce de agosto, día en que por última vez se vio con vida a Iraida.

– “Sin embargo, su inocencia se desvirtúa con las pruebas encontradas en la escena del crimen, las que lo vinculan directamente con la muerte de ambas víctimas”, agrega la judicial en sus consideraciones.  

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