Franklin Bordas Lowery*
El Consorcio Forestal de Nicaragua, organizado con los propietarios de bosque e industriales de la madera, en Nueva Segovia, se constituye hoy por hoy en la organización de empresarios de la madera más sólida del país, que junto a instituciones como el Inafor, el Proyecto Forestal de Nicaragua Profor y gobiernos municipales, gerencia el rescate, aprovechamiento, industrialización y mercadeo de la madera en las zonas afectadas por el gorgojo descortezador del pino.
El Consorcio surgió producto de una visión mixta o compartida tanto del sector gobierno como de la iniciativa privada, para potenciar los negocios madereros frente a la demanda internacional de productos forestales.
En medio de la debacle ocasionada por el gorgojo descortezador del pino (dendroctonus frontalis), instituciones y empresas han logrado conciliar un solo interés y una visión de país, aglutinando esfuerzos en la lucha contra la plaga, y planificando ingentes esfuerzos por transformar una crisis de la naturaleza, en una experiencia modelo para otros sectores y organizaciones sociales.
Los productores forestales de Nicaragua siempre han estado enfrentados a la incertidumbre del mercado doméstico y a los frágiles mercados internacionales del vecindario (Honduras, El Salvador y Costa Rica), que comparten también similitudes del entorno político y económico-social.
Los nicaragüenses estamos embebidos de las crisis por las que atraviesan los agricultores y los ganaderos, la pesca, la minería y la construcción, y no permanecemos ajenos con las crisis de los gremios de publicidad y comunicación, nos identificamos incluso con los conflictos de los artesanos y los transportistas, pero del sector forestal, vivimos desconectados. Las dificultades de los madereros que también constituyen “crisis”, parecen ser problemas de otros países muy alejados.
Los negocios forestales que en otros países forman parte importante de la balanza comercial, en Nicaragua carecen de relieve alguno —aunque la mayor parte del territorio, casi el 70% es de vocación forestal—; ser empresario maderero “legal”, es casi un apostolado. Se lucha por obtener acceso a los créditos de la banca comercial, por conseguir mercados, por mejorar tecnología y calidad, por obtener permisos de aprovechamiento, por reducir impuestos municipales, por adquirir repuestos fuera del país, por lograr un mínimo de seguridad personal en sus fincas, por controlar incendios, y hoy como tiro de gracia, en el territorio de Nueva Segovia se lucha contra el dendroctonus frontalis o el gorgojo descortezador del pino, que ha devastado enormes extensiones boscosas.
Las luchas individuales de los industriales de la madera no parecen haber logrado resultados exitosos a través de las últimas dos décadas, lo que parece haber abonado el terreno para que germine la semilla de una sólida organización, cuyos principios básicos se sostienen en unir y compartir experiencias, conocimientos, costos y beneficios.
Las Unidades Estratégicas de Negocios, UEN, constituyen un grupo de servicios o productos que comparten un conjunto común de empresarios, un conjunto común de competidores, una tecnología o enfoque común, lo mismo que factores claves comunes para el éxito, organizándose en una dinámica favorable a todos, con el propósito de avanzar en sus objetivos de ventas y mercado.
Los industriales asociados al Consorcio Forestal han compartido experiencias motivadoras en la participación que han tenido en ferias especializadas en Europa y los Estados Unidos —auspiciadas por el Proyecto Forestal de Nicaragua—, y han consensuado las decisiones de formar un bloque común de intereses, para el fomento de las exportaciones del sector.
Hablamos del modelo de unidades estratégicas, donde cada empresa aporta su propio potencial (capacidad instalada, recursos físicos y capital técnico), participando en una oferta común y solidaria a los mercados, cuyas decisiones del presente se fundan en una visión de conjunto, basada en la articulación y suma de esfuerzos, enfocados a modelar y/o afectar el futuro. Por lo tanto, una Unidad Estratégica de Negocios Forestales puede manejar un negocio de alta rentabilidad y por lo tanto recibir una alta asignación de recursos, y cada participante estará obteniendo beneficios de acuerdo a su cuota participativa y esfuerzos productivos de calidad.
El Consorcio Forestal de Nicaragua hoy por hoy constituye la primera experiencia empresarial de industriales de la madera en el país, que nace con la finalidad expresa de hacer negocios estables, definir una oferta de exportación viable, explorar mercados con mejores oportunidades, crear un grupo de debate permanente con respecto a los obstáculos legales y financieros en la búsqueda del bien común, generar confianza en la sociedad y por sobre todas las cosas romper con el aislamiento de tantos años y hacer del negocio de la madera una actividad digna, rentable e importante para Nicaragua.
* Consultor de Promoción y Mercadeo Forestal.