Byron Molina Palacios(Ciudadano del Mundo)[email protected]
Cuando por la mañana salgo a buscar mis verduras frescas para mi dieta de diabético, siento que se me parte el alma cuando miro los cerros que rodean mi pueblo Jinotega, todos heridos, cercenados, descuartizados, dejándoles una cicatriz y recuerdos de una de las grandes mentiras del gobierno actual.
El presidente Alemán, para su campaña nos prometió una carretera muy buena con salida a Sébaco, ¿qué pasó? Se comenzó a construir la carretera por tres partes diferentes y ninguna llegó a ningún lado, solamente un remedo de carretera llegó a El Guayacán y ya no se le dio mantenimiento, perdiendo así una de las esperanzas.
Aún se escucha el eco de Alemán cuando a todo galillo nos prometió lo antes expuesto, ¿y ahora? Lo que se comenta es que ya la carretera no va y que todo está perdido, llegando así a la conclusión que somos el departamento que da de comer a Nicaragua, pero el más olvidado de todos. Se nota que la carretera a Matagalpa la han medio reparado, pero eso es todo y nos hemos quedado conformes debido a la apatía que nos caracteriza. De todos modos, yo compré un macho viejo, por si las moscas de otro Mitch.
La realidad es que ahora que los candidatos, para estas próximas elecciones no dicen nada de la famosa y triste carretera, quedó en el basurero del olvido. Aún nuestro candidato a vicepresidente, el cual tiene el ombligo enterrado en mi vecindario, no dice nada, no comenta, (está mudo).
Don Enrique: “hagamos un trato”, usted se compromete conmigo y con el resto de los jinoteganos, que si gana las elecciones y se convierte en presidente de todos los nicaragüenses, construirá la carretera Jinotega-Chagüitillo, que sea una promesa formal. Si es así, yo me comprometo a darle mi voto, y le enfatizo, que el voto del ciudadano del mundo es un voto que pesa y vale.
¿Qué me contesta, mi querido Churruquito? Esperando su respuesta, quedo de usted con el cariño que me caracteriza.