La Cenicienta

EFE OSLO.- Mette-Marit Tjessem Hoiby, una madre soltera de 28 años arrepentida de un pasado disoluto y “bastante salvaje”, encarna con su boda con el príncipe Haakon, el futuro rey de Noruega, la versión más moderna de los cuentos de princesas. La nueva “Cenicienta” de las casas reales, cuya vida es un desafío al estilo […]

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OSLO.- Mette-Marit Tjessem Hoiby, una madre soltera de 28 años arrepentida de un pasado disoluto y “bastante salvaje”, encarna con su boda con el príncipe Haakon, el futuro rey de Noruega, la versión más moderna de los cuentos de princesas.

La nueva “Cenicienta” de las casas reales, cuya vida es un desafío al estilo de las monarquías europeas, nació el 19 de agosto de 1973 en las afueras de Kristiaansand, pequeño pueblo cerca de Oslo, en el seno de una familia de clase media.

Estudió en el colegio de su ciudad, aunque se marchó durante un año a Australia en un programa de intercambio de estudiantes, de donde volvió deportada por las autoridades del país, que le detuvieron por escándalo público tras una juerga nocturna.

De nuevo en Noruega, comenzó a estudiar sucesivamente ingeniería, antropología social, periodismo y ética, con poco éxito, aunque tiene previsto retomar en breve los estudios, una vez que pase el revuelo personal y social de su boda con el príncipe heredero.

Trabajó como camarera, recogedora de fresas y modelo, e incluso participó en un programa de televisión llamado “La casa del placer”, en busca de su media naranja, aunque salió de él con un tipo bajito y feo que le cayó en gracia.

En 1997, tuvo un hijo, Marius, fruto de una relación con un hombre al que conoció en una de las interminables fiestas de música “house” que frecuentaba, y que fue condenado por delitos relacionados con drogas y por conducir bajo los efectos del alcohol.

Fue ese mismo año cuando conoció al príncipe Haakon de Noruega en un concierto de rock en su localidad natal, aunque hasta un posterior reencuentro, dos años después, no comenzaron su relación.

El 1 de diciembre de 2000 se anunció oficialmente su compromiso con Haakon, con el que residía en un ático en el centro de Oslo, a pesar de las críticas que esta convivencia había levantado.

Su aparición por primera vez en un acto oficial junto al príncipe se produjo pocos días después durante la celebración de la entrega del Nobel de la Paz al presidente de Corea del Sur, Kim Dae Jung.

Fue entonces cuando más arreció la polémica sobre Mette-Marit y la conveniencia de que una madre soltera se convierta algún día en reina, a pesar de que en la liberal sociedad de Noruega el 50 por ciento de madres no están casadas.

SEPARACION DE BIENES

Mette-Marit se convertirá en la reina de Noruega el día que Haakon suceda a su padre en el trono, pero carecerá de ciertos privilegios reservados a la familia real.

Según la Constitución noruega, sólo accederán al trono quienes se encuentren en la línea de sucesión directa, por lo que en caso de fallecimiento del príncipe Haakon, ella no podrá ejercer como reina.

Además, los novios han firmado un documento de separación por el que, en caso de divorcio, Mette-Marit dejará palacio tal como llegó, y su hijo, que no podrá ser adoptado por Haakon para no crear problemas sucesorios, no tendrá ningún derecho.

PIDE «BORRON Y CUENTA NUEVA»

– La prometida del heredero al trono confesó públicamente entre lágrimas que experimentó con drogas y reconoció que tuvo un pasado “bastante salvaje”, ya que en su juventud “sobrepasó todos los límites, porque su rebeldía era más fuerte que la de mucha gente”.

– Para justificarse, afirmó que el pasado “no puede borrarse”, y que en la actualidad condena el consumo de drogas, al tiempo que hizo un ruego: “Pido que se me juzgue por lo que haga a partir del sábado”.  

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