- Madre dona
órganos para
salvar otras
vidas
Mario Sánchez P. [email protected]
Hazel Garth, nicaragüense residente de West Palm Beach, Florida, vio por última vez a su hijo Norman Keith Adlesbergh, la noche del lunes 13 de agosto, cuando él se alistó y salió hacia la casa de su novia.
Norman, de 25 años, se despidió diciéndole: “¡Regreso pronto!” Horas después, le avisaron que su hijo estaba en el hospital, porque había sido baleado en la cabeza y posiblemente moriría.
La madre nicaragüense todavía pasó un momento más terrible. Tuvo que autorizar a los médicos a que desconectaran el ventilador artificial que mantenía vivo a su hijo, quien ya tenía muerto el cerebro.
Lo asesinó Alberto Latson, alias “Bocat”, a quien ni siquiera conocía.
Pero la familia Adlesbergh Garth, originaria de Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), decidió que parte de su hijo siguiera viva en otras personas enfermas que requerían transplantes de órganos.
Donaron a la ciencia los órganos principales del joven, para salvar vidas de personas desconocidas, y la de una familiar, Gilda Jaentschke, de 31 años, quien de inmediato recibió uno de los riñones de su primo.
Gilda había estado al borde de la muerte en varias ocasiones, debido a problemas renales. Ahora está bien con su nuevo riñón y feliz porque parte de su primo Norman sigue viviendo en ella.
Elisa Levy, amiga de la familia, habló con los padres del joven, que viven en West Palm Beach, Florida, y suministró la información a LA PRENSA.
Por ironías de la vida, el día del crimen, Hazel y Gilda habían ido a visitar al doctor porque Hazel le donaría el riñón a su sobrina. Pero no hubo necesidad, porque Norman cumplió con el deseo de su madre.
SALUDO MORTAL
Norman había pasado varias horas con su novia Brigette Goodman, quien dentro de 6 meses tendrá una bebita, que se llamará Tyra, nombre elegido por su fallecido padre.
Regresaba a West Palm Beach cuando se encontró con un amigo que le pidió “ride”. El lo llevó a su vivienda, cercana a la suya, se bajó y fue a saludar a los padres del amigo.
En la vivienda estaba el afroamericano Roberto Latson, alias “Bobcat”, quien ebrio comenzó a ofender a Norman, después se dirigió a su carro y regresó con una pistola y comenzó a perseguirlo y a dispararle.
Norman pudo esquivar dos proyectiles, pero el tercero fue imposible. “Bobcat” lo tenía a escasa distancia y le puso el cañón del arma “a boca de jarro”.
Los paramédicos que llegaron de urgencia a atender a Norman, dictaminaron que el cerebro estaba muerto y que seguía vivo porque su corazón seguía pulsando.
Cuando Hazel llegó al hospital, los médicos le dijeron que era innecesario que siguiera vivo.
“Fue la decisión más grande, más dura, que he tenido que hacer en toda mi vida. Aunque fue muy difícil, no podía dejar que mi hijo viviera como un completo vegetal, sin esperanzas de hacer un sólo movimiento. Mi pobre hijo ya estaba muerto”.
ASESINO PELIGROSO
– Albert Latson, alias “Bobcat”, de 23 años y de origen afroamericano, tiene antecedentes de ser muy violento y agresivo.
– Fue capturado el 20 de agosto a la una de la madrugada, a la misma hora en que el 13 de agosto mató sin motivos a Norman.
– Trató de burlar a la Policía rapándose la cabellera e intentaba salir del país, pero fue descubierto y llevado a prisión, con la posibilidad de que sea condenado a prisión perpetua.
– Norman Adlesbergh nació el 7 de junio de 1976, estudiaba en la Universidad en West Palm Beach. Sus padres Hazel Garth y Norman Adlesbergh habían llegado a Estados Unidos desde 1969. Hazle, sobrina de don Tomás Gordon, ya fallecido, creció en Managua.