Estimada Psicóloga: Estoy en el extranjero y leo muy frecuentemente su sección en el Suplemento “Aquí Entre Nos” publicado en Internet. La felicito por el gran trabajo que hace.
En esta ocasión quisiera también confiarle un “problemita” por el cual estoy atravesando. Tengo 25 años de edad, soy estudiante de Economía y estoy muy enamorado de una muchacha de 20 años.
Siento que la amo e incluso me siento dispuesto a compartir mi vida con ella. Sin embargo, últimamente he sido invadido por ataques de celos, cosa que no me pasaba antes. Siento que este problema puede ser una barrera para que me sienta completamente feliz con ella y quisiera que me brindara sus consejos.
Quisiera explicarle un poco más a fondo el asunto: estuve enamorado e incluso fuimos novios desde cuando éramos más jóvenes, ella tenía 15 años y yo tenía 20.
Luego ella decidió andar con un hombre mucho mayor que sólo quería su cuerpo. Muchas veces la vi traicionándome en mis propios ojos. Ella se dio cuenta de su error hasta que me había lastimado mucho. ¡Comprendo que en ese tiempo era inmadura e inocente!
Después de su desventura amorosa con su ex, ella decidió irse al Canadá, desde donde nos comunicábamos por cartas y por teléfono. Nuestra relación siguió a distancia. Durante ese tiempo, ella trataba de convencerme que había cambiado y que era a mí a quien amaba. Realmente hacía todo por demostrarme su arrepentimiento.
El año pasado nuestra relación mejoró mucho. Hubo más comunicación, y siento que me he enamorado perdidamente. Aunque hemos estado juntos pocas veces, me siento muy feliz con ella y ella conmigo. Sólo hay un problema que ha nacido últimamente (hace dos semanas). Los celos del pasado me torturan.
Después de haber tenido relaciones con ella, siento que me he vuelto machista. No sé qué hacer para evitar recordar su antigua relación en la intimidad.
Trato de evitar manifestarle a ella esto, pero siento que me afecta demasiado. Hasta en clases a veces me los imagino a los dos.
También reconozco que ella era inmadura en ese tiempo y que ahora es a mí a quien ama y que no me debería sentir así. Sin embargo, me encuentro muy desesperado y me da miedo que esto arruine nuestra felicidad.
¿Qué puedo hacer para controlar esos celos y esas imágenes y salvar nuestra relación? ¿Cree usted que es mejor terminar aunque me duela mucho? Realmente la amo y no quiero terminar con ella, pero esos celos me atormentan.
Respuesta: Es en las relaciones con otras personas principalmente en las de pareja cuando afloran con mayor énfasis nuestros miedos, inseguridades y dudas. Sentimientos que tienen mucho que ver con el qué nos dijeron de las mujeres, cómo las vemos y qué pensamos de ellas.
El concepto tiene mucho que ver con un enfoque limitado, desigual e injusto donde se le enseña al hombre a ver a la mujer y a su cuerpo como un objeto de su propiedad. Aprendizaje que deteriora las relaciones entre los hombres y las mujeres.
Es hoy, a tu edad, siendo ya adulto donde tenés la posibilidad, responsabilidad y capacidad de cuestionar cuántos de esos mitos y prejuicios seguís cargando y llevando con vos.
Porque de la misma forma cómo fueron aprendidos los podemos no aprender, esto significa que eso que te enseñaron y que te molesta e incómoda porque no es tuyo, lo podés hacer consciente y hacerte responsable para comenzar a cambiar.
Tus pensamientos no son ajenos a vos, sos vos mismo quien debes decidir con cuáles te quedas y cuántos más integrás, que sean positivos, justos e igualitarios donde te permitan verla a ella como sujeto con quien deseas compartir experiencias, sentimientos, vivencias y no como el hombre que viene a salvarle la vida, a “arreglársela” después que se “equivocó”.Vos no sos su salvador y ella no es una víctima.
Ella es una mujer y vos sos un hombre. Ella y vos tienen los mismos derechos, deberes y obligaciones. Ella no es inferior a vos ni vos sos superior a ella.
Entonces ¿para qué te negás el derecho de vivir esa relación a plenitud? Sin culpas, sin dudas, ni resentimientos.
Una relación de pareja es compromiso, cuánto del tuyo lo vas a asumir consciente y responsable. Tenés derecho a sentir, a amar, esto te hace un ser humano, feliz, sano y estable. No le permitas a esos pensamientos parásitos negarte ese derecho, cada vez que aparezcan combátelos con otros positivos y hazlos tuyos.
Cree en vos, en que sos digno que una persona te quiera sin condicionarte para que luego sientas lo mismo por ella. Sé vos mismo, sabés lo que querés, sólo me queda invitarte a actuar en consecuencia y ser feliz.