Hoy siento a
mi corazón muerto.
Siento cómo el frío
de la muerte lo aprisiona,
lo estruja, lo agobia,
lo acosa, lo mata…
Siento cómo late con
resignación hacia un
destino fatal y sin
salida, hacia la muerte
más dolorosa y aguda
que jamás se haya
pensado.
Siento cómo un aire
gélido envuelve este
pedazo de músculo que
cada vez es más cadáver.
Y ese frío glacial se
siente cada vez más
cerca de mi alma…
¡Alma! ¡Como si alguna
vez hubiese tenido una!
Muero. Pero muero con
tu nombre en mis labios.