Familiares y amigos del anciano asesinado, Bilibardo Jarquín Mendoza, de 70 años, lo cargan rumbo a la ciudad de Boaco. Él fue víctima de desconocidos que llegaron a la comarca La Coronaa buscar a su hijo Isabel Jarquín, con la intención de matarlo. LA PRENSA/ORTEGA.

Matones acribillan a viejito en Boaco

Juan Rodríguezjuan.rodrí[email protected] LA CORONA, BOACO.- “Vos, Chabelo, levantate para que me vayas a dejar donde Macario Jarquín, te habla la Policía”, gritaron unas voces desconocidas afuera de la casa en la finca “San Pancho”, a las nueve de la noche. El hombre al que llamaban, Isabel Jarquín, se negó a abrir las puertas, y minutos […]

Juan Rodríguezjuan.rodrí[email protected]

LA CORONA, BOACO.- “Vos, Chabelo, levantate para que me vayas a dejar donde Macario Jarquín, te habla la Policía”, gritaron unas voces desconocidas afuera de la casa en la finca “San Pancho”, a las nueve de la noche.

El hombre al que llamaban, Isabel Jarquín, se negó a abrir las puertas, y minutos después la casa fue rafagueada, llegando las balas hasta el lecho de un anciano, padre de Isabel, que dormía en un cuarto contiguo.

Isabel declaró ayer que los desconocidos llegaron a eso de las nueve de la noche a la finca y le hablaron con mucha confianza para que les abriera la puerta.

“A esas horas de la noche yo no me levanto ni le abro a nadie… ¿y por qué no vienen por el día?”, les preguntó Isabel desde adentro.

“Es que somos de la Policía… Mirá, Chabeló, si no querés por bien, vas a querer por mal, es que venimos a matarte”, le respondieron, al tiempo que comenzaron a patear las puertas y a decir improperios, relató el sobreviviente.

Isabel, al escuchar la intención de los criminales, se arrastró hasta donde estaban sus cuatros hijos y su esposa. “Les dije en susurro: acuéstense en el suelo. Mi papá, Bilibardo Jarquín Mendoza, estaba en otro pequeño cuarto, solo, y también me arrastré hasta su cama”.

“Pero mi papito, inocente, encendió un foco. Acuéstese, le logré decir, cuando ellos comenzaron a rafaguear la casa y en eso mi papito dio un grito fuerte. Un balazo lo atravesó de lado a lado, y a mí sólo me hirieron en el brazo derecho, gracias a Dios. Ellos creyeron que me habían matado a mí y huyeron”, narró Isabel.

El sobreviviente cree que le llegaron “a pasar la cuenta” a toda su familia, porque trabaja para un banco que embargó la finca “San Pancho” a sus dueños. Es una propiedad de 500 manzanas de tierra. “Los dueños creen que tuve que ver algo para que les quitaran la propiedad, de aquí viene esto”, subrayó Jarquín.

“El Banco me puso a cuidar la finca, quizás ese sea el enojo de los ex dueños”, insistió el sobreviviente.

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