Noé Leiva (AFP)
TEGUCIGALPA.- Los hondureños se encuentran agobiados por la inseguridad que impera en el país a causa de secuestros, asesinatos y riñas entre pandillas juveniles, ante lo cual el gobierno sacó a 1,200 soldados a las calles y estudia la posibilidad de restringir garantías constitucionales.
El hallazgo, la tarde del martes, del cuerpo del estadounidense Thomas Giblin (60 años), quien fue secuestrado por cuatro desconocidos la noche del sábado en el Norte del país, provocó mayor preocupación entre la población, según reportes de los medios de prensa locales.
Unas 20 personas han sido secuestradas en el norte de Honduras en lo que va del año por bandas de delincuentes, que exigen millonarias sumas de rescate, según fuentes policiales.
El asesinato de Giblin, ocurrido en la comunidad de Tulián, departamento de Cortés, unos 310 kilómetros al norte de Tegucigalpa, es atribuido por autoridades hondureñas a problemas del estadounidense con ex empleados. Cinco sospechosos han sido detenidos, uno de los cuales confesó haber participado en el crimen.
No obstante, la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa advirtió a los estadounidenses sobre el “riesgo” de residir en este país por la delincuencia y la “fragilidad del Poder Judicial”.
En rueda de prensa, el portavoz de la misión diplomática, Carlos Bakota, aseguró el pasado lunes que “la Embajada está muy preocupada con el alto número de americanos que están sufriendo muertes o secuestros”, y dijo temer por los 12,000 estadounidenses que residen en Honduras.
El pasado 18 de julio, desconocidos asesinaron a un empresario estadounidense, y un sospechoso fue liberado por orden de una fiscal, lo que molestó a la misión diplomática.
“El sistema judicial está bastante frágil y precisa mejorar la eficiencia”, porque los culpables de los crímenes no son castigados, manifestó Bakota.