- Doña Lidia dio el pecho al niño, lo dejó durmiendo, y lo encontró muerto
- Forenses dictaminan que el bebé
sufrió “muerte infantil súbita”
Mario Sánchez [email protected]
Si usted tiene un bebé de menos de seis meses de nacido, tenga mucho cuidado cuando lo arrulla en la cuna: dos de cada mil nacidos son afectados por el Síndrome de la Muerte Infantil Súbita o “Mal de Cuna”, que sufren los recién nacidos.
Esto le ocurrió a la señora Lidia González Espinoza, una joven jinotegana que trabaja en la casa del señor Orlando Ibarra Enríquez, en Managua.
Lidia relató que ella se había quedado en la casa mientras sus patrones salían a realizar diligencias personales. Al comenzar la noche, el niño Marcos Antonio, que tenía 30 días de nacido, comenzó a llorar, por lo que ella fue a atenderlo y le dio el pecho. “Después de sacarle los gases, lo dejé dormidito en la cama”, relató.
Momentos después regresó a verlo y lo vio “dormido”, pero al observarlo notó que no respiraba, y al tocarlo descubrió que estaba muerto, por lo que gritó pidiendo ayuda, a lo que un obrero que trabaja en construcción de viviendas avisó a sus patrones, que a su vez dieron aviso a la Policía de la División Tres, informó la teniente Nubia Murillo, jefe de Información y Análisis de esa sede policial.
DICTAMEN MEDICO
Según la teniente Murillo, el señor Ibarra Enríquez declaró que él salió de su casa a eso de las 5:15 de la tarde, y que a eso de las siete de la noche recibió el aviso de que el infante había muerto.
El cuerpo de Marcos Antonio fue llevado al Instituto de Medicina Legal para determinar las causas de su muerte.
La joven González Espinoza expresó que el forense ya emitió el informe de la muerte del niño, en que hace constar que falleció repentinamente, por insuficiencia respiratoria repentina, que es lo que se dictamina cuando ocurre el “Síndrome de Muerte Súbita”.
González Espinoza tiene cuatro meses de trabajar en la casa del señor Ibarra, y dijo que el padre del niño nunca se preocupó por el bebé, por lo que ella lo registró con sus apellidos y lo estaba criando con el apoyo de sus patrones.
IGNORANCIA FATAL
Según un estudio reciente realizado por la doctora Rachel Moon, de la Academia de Pediatría de Estados Unidos, de 1,916 casos estudiados entre 1995 y 1997 en 11 estados de ese país, unos 327 decesos ocurrieron porque las personas que cuidan bebés ignoran que los infantes deben ser acostados boca arriba y no boca abajo, porque se sospecha que les provoca insuficiencia respiratoria y con ello la muerte súbita.
POSIBLES CAUSAS
– Aunque no se sabe exactamente la causa de la muerte en la cuna, los infantes que son acostados boca abajo sufren un riesgo mortal 20 veces mayor que aquellos que son acostados boca arriba.
– Al estar boca abajo, los bebés son obligados a desarrollar su fuerza muscular de manera precoz, pues tienen que levantar la cabecita y los brazos para observar lo que les rodea, y al cansarse dejan caer la cabeza y enfrentan problemas de respiración.
– En Nicaragua no se conocen estudios sobre la muerte súbita, pero los médicos recomiendan a los padres y cuidadores de bebés, que para evitar ese riesgo los acuesten boca arriba, no los arropen mucho, no los rodeen de cojines, almohadas y edredones, porque les provoca aumento de la temperatura, mucho sudor, insuficiencia respiratoria, o jalan las ropas con sus manitas y se ahogan.