- Deja a esposa y a la secta Moon
EFE
CIUDAD DEL VATICANO.- El ex obispo emérito de Lusaka, Emmanuel Milingo, ha decidido “regresar a la Iglesia Católica” y renunciar a la convivencia con su esposa coreana y a la secta Moon, con lo cual se reconcilia con el Vaticano y ve alejarse la amenaza de excomunión.
En una carta hecha pública ayer por la Santa Sede, el prelado “rebelde” reitera públicamente su fidelidad al Pontífice, con lo que cumple todas las condiciones que la Congregación para la Doctrina de la Fe —el ex Santo Oficio— le exigía para ser “perdonado”.
Después de su visita por sorpresa a Juan Pablo II en su residencia estival de Castelgandolfo, en las afueras de Roma, el pasado día 7, se había abierto el camino para una reconciliación entre el obispo africano y la Jerarquía eclesiástica.
El motivo de la ruptura definitiva fue la boda de Milingo, de 71 años de edad y María Sung, una médico acupuntora coreana de 43 años, el pasado mayo en Nueva York en una ceremonia colectiva de los Moon.
Tras conocerse ayer las intenciones de Milingo, un portavoz de la secta Moon, Philippe Schenker, anunció ayer en Roma que la señora Sung tiene intención de presentar una denuncia a la policía italiana “por el secuestro de su esposo por el Vaticano”.
Su “media naranja”, a la que Milingo conoció dos días antes de la ceremonia, había sido escogida para él por el líder de la secta, el reverendo Sun Myiung Moon.
El carismático prelado africano, que se había acercado a los Moon en 1999, ya había tenido anteriormente diferencias con la Santa Sede, que no aprobaba sus prácticas exorcistas y su estilo poco ortodoxo al oficiar ritos religiosos. Su actual proceso de acercamiento se puede ver comprometido por la presencia en Roma de la señora Sung-Milingo, que además ha apuntado la posibilidad de encontrarse embarazada de su esposo y no renuncia a luchar para “recuperarle”.
Ello supondría un nuevo golpe de escena en lo que muchos consideran ya en Italia como la “telenovela” del verano, y que recibe una amplia cobertura día a día en los medios de comunicación.
La “marcha atrás” de Milingo fue anunciada por el Vaticano horas después del inicio de una huelga de hambre por parte de su esposa.
Según la señora Sung se trata de una medida de presión para poder reunirse con su marido, que asegura se encuentra retenido contra su voluntad por la jerarquía eclesiástica.