- No es para alarmarse, pero asegura que le duele el hombro
Edgard Rodríguez C. [email protected]
Después de un deprimente despegue en el que coqueteó angustiosamente con las derrotas, Gonzalo López dio un giro total a su actuación hasta situarla a la par de las expectativas.
El relampagueante lanzador se introdujo en una racha de cinco victorias y se afianzó como el máximo ponchador en la Liga de la Costa del Golfo. Así que todo parecía marchar bien.
No obstante, hay “una mancha de sopa en el mantel”: el hombro del prospecto parece estar cansado y está generando un considerable dolor. Y más aún, cierta preocupación en él.
“No es para alarmarse, pero no puedo negar que me preocupa. Le he pedido a Dios que no sea algo serio. Los médicos del equipo me han dicho que quizá es cansancio”, dice López.
Al nica no se le escucha abatido, pero es perceptible que el dolor le ha arrebatado parte su paz. Y el entusiasmo que debería provocarle tan magistral actuación, parece disminuido.
“Yo estoy contento con el trabajo que he hecho. Siento que me he empeñado al máximo y he ganado cierto respeto de mis jefes, pero no dejo de pensar en el hombro”, admite.
A la par de la brillante actuación, que le ha permitido mejorar un discreto récord de 0-3 y 5.29, hasta un respetable 5-3 y 2.49, el pinolero también ha sido objeto de elogios.
“El coordinador de pitcheo de ligas menores de los Bravos, me dijo que en su opinión yo tengo el mejor talento que hay en la organización. Eso me emocionó”, sostiene López.
Sin embargo, ese “bendito” dolor en el hombro le ha privado de captar lo que realiza en su real medida. Por ahora sólo desea sentirse bien y echar fuera todas las preocupaciones.
“Vamos a ver cómo me siento durante la semana y veremos si puedo lanzar al final. Como le he dicho, no quiero que nadie se alarme, pero el temor está ahí”, confiesa el nica.
A través de su poderosa recta, medida hasta en 96 millas en una oportunidad, Gonzalo ha impuesto el orden, pero también cuenta con un amplio repertorio del cual echar mano.
“El otro día hice un lanzamiento a 96 millas, pero normalmente me mantengo en 93 y 94, pero ha sido el cambio el que me ha permitido ponchar mucha gente”, revela López.
Lo mejor, es que Gonzalo ha entendido que para sobrevivir no sólo se necesita una buena recta, sino también un par de envíos agregados y de muy buena consistencia.
Pero sobre todo, el “Relámpago de las Américas” necesita una cabeza que piense bien. Y en eso trabaja ahora mismo. Dios quiera no sea nada de peligro.
NO LANZÓ
El manager Rick Albert y jefes superiores de la organización de los Bravos, ordenaron a Gonzalo no lanzar en el Juego de Estrellas de su liga.
El Partido se realizó el sábado en el Tropicana Field, la sede los Devil Rays de Tampa Bay y el nica sólo estuvo en calidad de observador.