Desde que el gobierno mexicano solicitó la extradicion, Oscar Espinosa Villarreal estuvo bajo custodia policial todo el tiempo. Una vez que se le otorgó el arresto domiciliario, el ex regente del Distrito Federal fue llevado a una casa en Villa Fontana.

Debe explicar desvío de 45 millones de dólares

El ex ministro de Turismo Oscar Espinosa Villarreal, no irá a la cárcel en los próximos días ya que goza de la libertad provisional concedida por un juez mexicano, sin embargo, en 72 horas, tendrá que presentarse ante los tribunales para responder a las acusaciones, explicar su huida del país y aclarar el supuesto apoyo […]

  • El ex ministro de Turismo Oscar Espinosa Villarreal, no irá a la cárcel en los próximos días ya que goza de la libertad provisional concedida por un juez mexicano, sin embargo, en 72 horas, tendrá que presentarse ante los tribunales para responder a las acusaciones, explicar su huida del país y aclarar el supuesto apoyo que recibió de instituciones, gobernadas entonces por el PRI

EFE

MÉXICO.- El ex ministro mexicano de Turismo Oscar Espinosa Villarreal, quien llegó a México extraditado de Nicaragua, tendrá que explicar ante la justicia el millonario desvío de fondos detectado durante su gestión como alcalde de la capital (1994-1997) y las circunstancias en las que huyó del país.

Espinosa, que desapareció hace un año para evadir una acusación de fraude por 420 millones de pesos (unos 45 millones de dólares), llegó ayer al aeropuerto de la capital mexicana en un avión de la Fiscalía en medio de un gran dispositivo de seguridad.

El ex ministro no irá a la cárcel en los próximos días ya que goza de libertad provisional concedida por un juez mexicano tras el pago de una fianza de 4.2 millones de pesos (450.000 dólares).

A su llegada a México, Espinosa, acompañado por varios agentes de la Interpol y por su abogado, se sometió a un examen médico en presencia de varios miembros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Después se dirigió al Palacio de Justicia para hacer efectivas las garantías de la fianza impuesta para su libertad condicional.

DICE QUE ESTÁ DISPUESTO A ENFRENTAR LA JUSTICIA

En breves declaraciones a la prensa, el ex ministro afirmó que está dispuesto a enfrentarse a la justicia, expresó su confianza en un juicio justo y anunció que se trasladará a su domicilio para estar con su familia y preparar su defensa.

En un plazo de 72 horas, Espinosa tendrá que presentarse ante los tribunales para responder a las acusaciones, explicar su huida del país y aclarar el supuesto apoyo que recibió de instituciones gobernadas entonces por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Tras su desaparición, varios medios insinuaron que a Espinosa lo ayudaron a esconderse personas próximas al entonces presidente, Ernesto Zedillo, amigo personal de Espinosa.

Durante los últimos meses, Espinosa, que ha rechazado los cargos que se le imputan, pidió a la Fiscalía General y al Gobierno que respeten sus derechos y garanticen un proceso imparcial sin revanchismos políticos.

¿ACUSACIÓN CON PROPÓSITOS POLÍTICOS?

El ex ministro ha insistido en que la acusación del multimillonario desvío de fondos se tejió con propósitos políticos por el gobierno de Ciudad de México, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), y ha recordado que, cuando se cometió el supuesto fraude, este delito se consideraba como no grave.

Según los acuerdos de extradición entre México y Nicaragua, Espinosa sólo podrá ser juzgado por los delitos por los que se le reclamó y no por presuntas irregularidades durante el desempeño de otros cargos.

Cuando Espinosa fue director general de Nacional Financiera, Banco de Desarrollo del Gobierno mexicano (1991-1993), por ejemplo, se “autoconcedió” irregularmente una pensión vitalicia.

En 1994 como tesorero de la campaña de Zedillo fue premiada con la Alcaldía de Ciudad de México, que entregó en 1997 al izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas, ganador de los primeros comicios democráticos y punto de partida del desmoronamiento electoral del PRI.

Ya en la Presidencia de México, Zedillo entregó a su asesor el Ministerio de Turismo, al que tuvo que renunciar tres años después presionado por las denuncias de fraude.

En marzo de 2000, la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal lo acusó formalmente de peculado, y en agosto renunció al cargo por escrito y desapareció.

Durante la campaña electoral del año pasado, el “caso Espinosa” fue un arma de la oposición —liderada por Vicente Fox desde la derecha y por Cárdenas en la izquierda—, para relacionar al PRI con la corrupción.

Tras la derrota del PRI, varios de sus dirigentes admitieron que este caso, yel del ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, detenido por narcotráfico, fueron decisivos en el resultado.

En noviembre pasado, Espinosa llegó a Managua acompañado de su esposa procedente de Canadá, y pidió asilo político tras lo cual el Gobierno mexicano solicitó su extradición, que fue aprobada el lunes por las autoridades nicaragüenses.  

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