María Antonia López M. [email protected]
SEGUNDA PARTE
El ex gerente general del Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic), Guillermo Lugo, señala que la cartera cafetalera ya había sido provisionada y por ello no representaba ningún problema al cierre de la entidad. Sin embargo, no todos los clientes serán acogidos por el Banco de la Producción, porque algunos fueron reclasificados.
El Banic había hecho una provisión de cartera en diciembre de 2000, y en marzo de 2001 concluyeron el segundo proceso. Supuestamente habría uno en junio, pero fue retrasado porque los cafetaleros habían obviado sus pagos porque esperaban los resultados de la Ley Moratoria y no tenían todo el café vendido.
“Tuvimos que prorrogar porque sabíamos que había café en manos de los cafetaleros que no lo habían vendido. Hasta que se aclaró la Ley fue que comenzaron a vender y a pagar los saldos. Ya al 31 de julio un 99 por ciento había liquidado intereses.
A esa fecha, la SIB aplicó una norma en la que dice que cuando un sector económico se deprime por razones de precio se aumenta el riesgo y ese sector hay que afectarlo.
A nosotros nos dictaron una provisión al 31 de julio, de 42 millones de córdobas. Luego mandaron una nota diciendo que le daban a los bancos hasta el 15 de agosto para hacer las provisiones, y nos mandaron a nosotros la circular, y después dijeron: “No, ustedes ya no”. Me quitaron la nota, y agregaron que la teníamos que hacer al 31 de julio… creo que ya tenían intenciones.
Tuvimos una reunión en Asobanp en fechas dos y tres de agosto, revisando lo de las normas, porque uno de los problemas que vimos era que algunos créditos ya habían pasado por la Junta Directiva, aprobados. Unos 31 clientes de café con un desembolso de habilitaciones de un millón 400 mil dólares, pero había que hacer una provisión de esos casos, que eran más o menos de 220 mil dólares. La Junta Directiva del Banic dijo que no iba a desembolsar. Había unos que eran cero provisión.
LP:Por qué se negaron?
GL: Porque no vas a dar préstamos si tenés que reflejar una parte de esto como pérdida en libros. En una reunión en la vicepresidencia planteé al comité que estaba reunido, incluso al Superintendente, que considerara que a las habilitaciones de este año no pusieran provisiones, sino hasta finales del ciclo agrícola, porque los bancos no iban a reflejar pérdidas.
LP: Se supone que hay cafetaleros que tienen saldos pendientes de hasta 200 mil córdobas, ¿de acuerdo con las normas de clasificación de la SIB, no todos quedaron en B?
GL: Algunos quedaron en B, otros en C, en D, y no creo que alcancen E.
LP: ¿La mayoría quedó en B?
GL: Es una mezcla, hay de todo. Incluso, creo que dejaron unos cuántos casos en A.
Los más importantes del café son 121 en el norte de Matagalpa, Jinotega, y después hay unos pequeños: 3 en Carazo, dos o tres en Boaco y en Managua, unos cuatro o cinco.
LP: Los préstamos, ¿en cuánto más o menos oscilaban?
GL: Hay que ver dos cosas, unos son préstamos de largo plazo, que fueron reestructurados en diciembre de 2,000, entre cinco y siete años.
Después está el corto plazo, que son las habilitaciones. Fueron afectados por préstamos de corto plazo. Hay saldos de todo tamaño, gente que puede tener un saldo de largo plazo de 35 mil dólares hasta saldos mayores de 150 mil a 200 mil dólares. Cada caso es diferente, y este año hay saldos insolutos. Hay clientes que pagaron toda la habilitación y los intereses.
La Superintendencia, con base en las normas prudenciales, revisó las carteras en todos los bancos, y en el caso del Banic determinó que había que hacer una provisión. Clientes que eran A los pasaron a B, inclusive gente que pagó todo los intereses los pasaron a B.