ACAN-EFE
Tegucigalpa.- Los presidentes de los agentes aduaneros de Nicaragua y Honduras demandaron ayer, miércoles, la suspensión del impuesto de 35 por ciento que ese país cobra por el ingreso de productos hondureños.
El gobierno nicaragüense debe acatar las medidas cautelares que la Corte Centroamericana de Justicia dictó para suspender el cobro, señaló el presidente de la Cámara de Agentes Aduaneros, Almacenadores y Embarcadores de Nicaragua, Henry Thompson.
“Si somos parte de la Corte Centroamericana y (al ingresar) dijimos que íbamos a acatar sus resoluciones, no queda otra cosa que acatar la resolución”, sobre el impuesto, añadió Thompson, quien encabezó una delegación de su gremio que visitó Tegucigalpa.
“El arancel causa pérdidas a los agentes aduaneros de los dos países por la caída del 45 por ciento en trámites de exportación e importación”, dijo a ACAN-EFE el presidente de la Federación Nacional de Agentes Aduanales de Honduras (Fenaduanah), Miguel Ángel Vargas.
El monto de esas pérdidas no se ha establecido, indicó Vargas, quien subrayó que “el comercio de nuestros países se ve realmente restringido por esa barrera arancelaria” que Nicaragua impuso en 1999 como represalia por un contencioso marítimo con Honduras.
El dirigente comentó que el arancel ha llevado los productos hondureños a un costo muy elevado en Nicaragua, lo cual perjudica a los empresarios de Honduras y beneficia a otros exportadores, “y para recuperar esos mercados tienen que hacerse grandes esfuerzos”.
Los comerciantes de Nicaragua “tienen la desventaja de tener que competir con 35 por ciento más” en el coste de los productos, dijo Thompson, quien apuntó que “estamos a favor y dedicados exclusivamente al proceso de integración” de Centroamérica.