Edgard Rodríguez C. [email protected]
En un país de tantas imperfecciones como el nuestro, nadie va a exigir que la selección de béisbol sea manejada mediante métodos que requieran un extremo rigor científico o sistemas de planificación que necesiten un gran respaldo económico para ser cumplidos.
Lo que no se justifica es que nos enredemos tanto en aspectos tan básicos como el de seleccionar al manager que conducirá al conjunto en el Mundial de China, previsto para el mes de noviembre próximo, y para el cual, el equipo ya se entrena intensamente.
“¿Por qué debe nombrarse ya?”, ha inquirido en más de una ocasión el presidente de la Federación de Béisbol, Carlos García… Y es que pareciera que no se tratara de un factor importante. Pero lo es. Además, toda esta atmósfera de misterio, no ayuda en nada.
¿Qué por qué es urgente nombrarlo? Porque un club se construye en base a determinadas características. Y precisamente los managers varían en cuanto a estilo, perspicacia y por supuesto calidad. Ellos tienen su propio estilo, aun cuando el personal sea el mismo.
Cuando un equipo falla, corresponde al manager descubrir las causas. Y eso es posible sólo cuando hay un pleno conocimiento del material humano disponible y de su actitud frente a situaciones específicas, lo que se descubre precisamente dirigiéndolo.
¿URGENCIA
Nombrar al manager pondrá fin a toda la etapa de intriga que rodea al club, precisamente porque existe más de un aspirante.
El actual sistema, en el que cualquiera puede ser el timonel, lejos de ayudar, lleva inestabilidad. Todos tenemos un ego.
Si el “estilo de Carlos” fuera el más conveniente, quizá los gringos no habrían escogido a Tom LaSorda con tanta anticipación, o los panameños a Carlos Heron.
En un país serio, el primero en ser nombrado es el manager. Luego éste escoge a sus jugadores. Pero claro, estamos en Nicaragua.