Jorge Loáisiga Mayorga [email protected]
1- Del 31 de enero al 17 de marzo de 2000 la SIB realizó inspección in situ en Interbank para evaluar los activos del banco. El informe de inspección no señaló ninguna necesidad de provisiones ni otras causas de preocupación.
2- Después de cerrada la inspección in situ, en la segunda semana de abril, Interbank comenzó a tener problemas de liquidez, incumpliendo con el encaje legal. La primera multa se le aplica en mayo, y los problemas de desencaje continúan persistentemente en junio. Ante esta situación, la SIB le envió carta advirtiéndole de que el hecho de pagar las multas no liberaba al banco de la obligación de tomar las medidas pertinentes para superar las deficiencias de encaje legal. Pese a la falta de liquidez, el banco continuaba desembolsando créditos y autorizando sobregiros.
3- El 26 de junio de 2000, la SIB ordena al Interbank suspender todo desembolso de créditos y todo tipo de inversiones. Se ordenó al banco invertir las recuperaciones y captaciones en títulos valores de alta liquidez emitidos por el Gobierno Central de Nicaragua. Se le prohíbe autorizar sobregiros en cuentas corrientes.
4- El 27 de junio se inició una inspección especial al Interbank, determinándose en la segunda quincena de julio, que la causa principal de iliquidez del banco era una combinación de fuertes desembolsos (unos 138.0 millones de córdobas entre abril y junio) vinculados, según la SIB, a empresas de testaferros del grupo Centeno-Consagro, así como a importantes retrasos en el cumplimiento de las obligaciones de parte de las mismas empresas. Los desembolsos fueron aprobados por la gerencia del banco sin el conocimiento ni autorización de la Junta Directiva, según el presidente de la misma, Enrique Deshon.
5- El cuatro de agosto, Deshon y otros directivos del banco informan a la SIB de las anomalías. Entre ellas la retención de cheques por 11 millones de dólares recibidos en pago de deudas de empresas del grupo Centeno-Consagro, que fueron encontrados en los escritorios de funcionarios del banco sin que nunca fueran enviados a cobro, mientras las obligaciones aparecían canceladas en los libros del banco.
Cobranzas reportadas por Interbank por un monto de 15 millones de dólares que no habían sido canceladas y que se sospechaba que eran falsas. Los correspondientes embarques de café no se habían hecho de acuerdo con los Bill of Ladings (factura de desembarco) indicando que existía correspondencia del Sr. Saúl Centeno donde instruía que no se embarcara en el barco designado sino en otro.
Emisión de avales no registrados en los libros, a favor de bancos extranjeros, por un total de aproximadamente 19 millones de dólares, sin haber tenido autorización para hacerlo. Estos avales servían para facilitar al Grupo Centeno-Consagro sobregiros en dichos bancos.
6- Al día siguiente, el Superintendente informa al Consejo de la SIB sobre el caso y solicita la intervención.
7- El siete de agosto la SIB interviene el Interbank, se ordena crear y contabilizar de inmediato ajustes y provisiones por el monto de 380 millones de córdobas. Se instruye recuperar los cheques no cobrados, así como los saldos correspondientes a los avales otorgados al grupo Centeno-Consagro. El monto de las provisiones ordenadas era mayor que el patrimonio contable del Interbank. Se bloquean los depósitos a nombre de los directores y principales ejecutivos de Interbank, y el BCN anuncia el respaldo económico para garantizar los depósitos del público.
El mismo siete de agosto se pasa un informe a la Procuraduría para que proceda por la vía judicial, y ésta procede. El caso se radica en el Juzgado Octavo de Distrito del Crimen de Managua.
8- El 15 de agosto Vilma Morales, socia del Interbank, apela la decisión del Superintendente de intervenir el banco.
9- El 18 de agosto la SIB resuelve que no ha lugar el recurso de apelación de Morales.
10- El 23 de agosto la SIB emite una resolución en la que informa sobre situaciones irregulares adicionales a las ya encontradas, como préstamos otorgados por el Dresdner Bank a Inversiones Bursátiles o Inter Inveri (relacionada con accionistas del banco) avaladas por Interbank sin contragarantía; cobranzas documentarias descontadas por Interbank, las cuales fueron devueltas por el Dresdner Bank bajo el concepto de incobrabilidad; y sobregiros no documentados en cuentas corrientes del grupo Centeno-Consagro. Lo que obliga a la SIB a modificar el monto de las provisiones a crearse y contabilizarse de inmediato, pasando de 380 millones de córdobas a 581.6 millones de córdobas.
Fuente: Superintendencia de Bancos.