Banic casi cierra en dos ocasiones

El último gerente del Banic revela en esta entrevista que el banco padecía problemas antiguos que aunados a las crisis del sistema financiero en general, llevaron en dos momentos a plantearse el cierre. Sin embargo, reconoce que su momento más crítico lo vivió con la sangría de depósitos que se produjo a raíz de la […]

  • El último gerente del Banic revela en esta entrevista que el banco padecía problemas antiguos que aunados a las crisis del sistema financiero en general, llevaron en dos momentos a plantearse el cierre. Sin embargo, reconoce que su momento más crítico lo vivió con la sangría de depósitos que se produjo a raíz de la quiebra de Bancafé.

María Antonia López Manzanares [email protected]

Primera Parte
El ex gerente general y actual presidente de la Junta Administradora del Banco de Industria y Comercio (Banic), Guillermo Lugo, reveló que desde su llegada a esa entidad el año pasado encontró un absoluto desorden, y tiempo después, ante la caída irremediable de depósitos, se sintió tentado de cerrar la entidad, porque de continuar llegarían a la quiebra en poco tiempo.

LP:¿Cuál era la situación del banco cuando usted entró?

GL: A mí me cayó un rayo. Yo desconocía cómo estaba el banco, a los cuatro o cinco días de estar aquí me entregaron un informe de la SIB…

LP: ¿Cuándo entró al Banco?

GL: El 16 de septiembre del año pasado. Cuando entré me dieron el informe de la SIB y estaban provisionando 228 millones de córdobas, vi lo que tenía de activos el banco, y les dije que si provisionábamos esa cantidad quebraban el banco. Eso merecía una intervención inmediata. Comenzamos a revisar el porqué de las provisiones y a aclarar, porque había mucha informalidad en los registros contables, en los expedientes de crédito.

La provisión era mandada, porque cuando el inspector revisó no había estados financieros, avalúos de bienes dados en garantía. Esto era un desastre, un desorden. Comenzamos ordenando expedientes, actualizando cifras de los estados financieros de los clientes, haciendo avalúos para mostrarle a la SIB que el cliente no era malo per se. Logramos reducir esa provisión de 228 millones de córdobas a unos 160 millones, y nos dedicamos a cobrar esa cartera. Nosotros fuimos los primeros que salimos con los listados de los morosos antes de que la Superintendencia mandara la norma prudencial.

LP: Todas esas prórrogas, la ausencia de documentos, ¿en qué períodos se dieron?

GL: Esas son mañas viejas, eso es viejo. Depende del caso. Había créditos desde la Cobra. Acordate que estuve en el Banic de junio de 1996 a enero del 97. En ese tiempo encontré que habían hecho saneamientos incompletos. Todavía había cartera mala. Y después le habían dado un préstamo de cuatro millones y medio de dólares del Banic al Banco Nacional de Desarrollo por orden del ministro de Finanzas, y cuando fui a cobrar nos querían dar cartera vacías. No quise aceptar. En el 97, después que me fui, les dieron una cartera de la Cobra, con un montón de préstamos que allí están todavía.

LP: ¿Préstamos irrecuperables?

GL: Con eso le pagó el Banades al Banic cuatro millones de córdobas, con préstamos irrecuperables. Y había créditos de señores diputados que no pagan, que se acogen a la inmunidad. No son muchos, pero hay.

LP: Usted dice que el banco estaba en mala situación cuando vino nuevamente al banco el año pasado, y que ameritaba cierre, ¿por qué no lo hicieron?

GL: Porque se dio la capitalización. Lo que tenía era una cartera mala. Si el banco no hubiera perdido los depósitos de noviembre, en julio hubiera repartido utilidades.

LP: ¿Toda esa cantidad de problemas, más las exigencias de provisiones de la SIB fueron sumando para que el banco llegara a la situación que alcanzó?

GL: Estamos claros. Las provisiones dan un capital negativo, pero el banco estaba muy líquido, tenía mucho dinero disponible, porque tenía inversiones líquidas, Cenis, bonos del tesoro, varios millones en liquidez. El patrimonio se fortalece porque se da la capitalización en 4 millones 200 mil dólares, más una revaluación de activos, quedando en 140 a 150 millones de córdobas… eso fue en diciembre del año pasado.

Pero lo que golpea y hiere al banco verdaderamente fue la corrida de los clientes, corrida que se dio por el cierre del Banco del Café y la decisión de no garantizar los depósitos. Como ya andaban rumores de que el banco andaba mal, aunque ya estábamos en camino de subsanarlo con la capitalización… El dinero del capital ya estaba depositado en el banco, pero no se había pasado a capital porque estaba sin resolverse la anulación de la venta de acciones solicitada por la Contraloría, y los accionistas decían que no iban a pasar la plata a capital mientras no se resolviera eso. Eso se resolvió hasta en diciembre de 2000.

La corrida deja al banco ilíquido. Comenzamos a despachar viernes, comenzaron las colas, sábado, lunes y el martes en la mañana salí de mi casa y me fui directamente donde el Superintendente y le dije: Voy a cerrar el banco hoy. Me contestó: ¿Cómo?, no podés. Le respondí: Sí, puedo, porque el banco ya no soporta la salida de depósitos. El Superintendente refutó: ¿Qué podemos hacer? Garanticen los depósitos del Bancafé, si ustedes garantizan acabamos esto, pero si ustedes no garantizan, se nos acaba la plata, ya hoy saqué lo último que tengo en bóveda, pero yo ya no aguanto, no llego ni al mediodía para acabar lo último que tenemos en efectivo. Entonces, ese martes por la tarde se arregló el problema. Me dijeron: Te vamos a dar dinero y vamos a arreglar al Bancafé.

LP: ¿Ese fue el préstamo que les hizo el Banco Central?

GL: Ese fue de 250 millones de córdobas y lo pagamos todo, el último pago lo hicimos el 31 de julio. Pero entre el pago del Banco Central y el deterioro de la salida que se venía dando, y los rumores de que el banco estaba mal, teníamos una sangría, y el Estado también sacaba su plata para pasarla al Banco Central para las reservas. Hubo un momento en que no había suficiente liquidez, nos estábamos manteniendo en el último mes con 24 millones de córdobas y millón 300 mil dólares en caja, más lo que teníamos en Tesorería. Pero el problema era que cualquier estornudo implicaba otra corrida. El banco ahorita no está quebrado, estamos traspasando a Banpro todos los depósitos y activos, bienes de uso y carteras, y están quedando al otro lado unas deudas pequeñas de 120 millones de córdobas y los 150 que está poniendo en Cenis el Banco Central más el patrimonio de 150 millones de córdobas de los socios.

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