- Hondureño de nacimiento, tiene dos décadas de radicar en Nicaragua y se considera predestinado para el trabajo profesional en el sector agropecuario. Su personalidad lo ha ubicado como un personaje reconocido en las acciones de desarrollo del agro.
Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
Allan Fajardo participó en 1987 en la fundación del Centro de Estudios de Acción para el Desarrollo (Cesade), y así ha sido reconocido a nivel centroamericano por su perspectiva de integración regional. Lo que conllevó a que fuera elegido secretario ejecutivo de concertación por los Organismos No Gubernamentales (ONG) de la Concertación Centroamericana de Organismos de Desarrollo.
Actualmente lleva cuatro años en su puesto de secretario, desde donde dirige el Cesade e impulsa la integración centroamericana.
El Cesade es un grupo conformado por la Universidad Campesina del Trópico Seco (Unicats); Inversol, entidad que comercializa productos campesinos, abastece técnica y materialmente a pequeños productores de insumos agropecuarios; y por Serfinde, entidad que presta servicios financieros.
LA PRENSA:¿Qué es lo que más lo vincula con el sector agropecuario?
Allan Fajardo: A mí me marcó mucho el hecho que mi familia perdió su finca cuando yo tenía siete años y medio. Nosotros teníamos una vida muy feliz ahí porque era un hogar muy consolidado y mi madre se dedicaba mucho a nosotros, a pesar de ser una pedagoga que podía haber estado trabajando fuera. Ella decidió dedicarse a nosotros en los primeros años de infancia y durante cinco años se dedicó por entero a la crianza de sus primeros cuatro hijos. Vivíamos una vida muy feliz y de repente… perder la finca. Eso se convierte en el trauma mayor que puede tener una familia agricultora y es entonces cuando yo me hice la promesa interna de trabajar para que a otras personas no les pasara lo mismo. Por tal razón hasta los 16 años creí siempre que iba a ser agrónomo. Después caí en duda de que si estudiaba economía, sociología o agronomía pero a mí me vino la conciencia de que la solución a los problemas del agro no estaba sólo en los factores técnicos de la relación entre las plantas y otros rubros con la tierra, sino que iba más allá, de los aspectos productivos. Y fue cuando entré en duda y me fui a recibir orientación profesional, aprobé una serie de “test” y ahí la sicóloga y la trabajadora social me dijeron, ya sea agronomía o sociología lo que usted estudie le va a ir bien. Pero si quiere un consejo. Me dijo, estudie sociología y dedíquese a tratar de resolver problemas de desarrollo rural y usted va a estar en su charco.
Y me ha ido muy bien, me siento en mi charco, a pesar de que hay tensiones y muchas veces sinsabores, debido a los problemas existentes. Y es importante decir que me siento realizado porque en todas las instituciones con las que colaboramos encontramos personas igualmente comprometidas con el sector agropecuario y cuentan con un enfoque muy profesional y eso es satisfactorio.
LP: ¿Cómo visualizaría usted en estos momentos la situación del sector agropecuario nicaragüense, fundamentalmente la de los campesinos dedicados a la agricultura?
AF: Es muy crítica porque hay un enfoque productivista y nosotros debemos tener un enfoque empresarial. Como cada familia productora, cada finca, un enfoque por rubro, como país y como región centroamericana, un enfoque empresarial en cada uno de esos niveles y sólo hasta que pongamos esto en práctica, sólo así vamos a resolver los problemas. Lo del café, por ejemplo pudo ser previsto, pudo haberse evitado y sin embargo se dio. Pero puede ser superado, pero si venimos con más de lo mismo no lo vamos a lograr. Y ahí tiene que haber una concertación de orden nacional. Despartidarizar así como en Estados Unidos, por ejemplo. Ahí los asuntos de política se tratan bipartidistamente y cuando se va a tomar una decisión que afecta a la nación, se acuerda entre los dos grandes partidos existentes. Países como Italia también, que tiene una política de estado de nación, no importa que hayan sucesiones de gobierno, pero las políticas de Estado se mantienen.
LP: Hay muchos sectores productivos en el país que opinan que en Nicaragua hacen falta políticas, económicas, agropecuarias, que dejen las reglas claras del juego. ¿En su opinión cuáles serían esos factores que limitan el desarrollo del sector agropecuario nicaragüense?
AF: En primer lugar tenemos una cultura política contraria, es decir, cada funcionario quiere volver a hacer todo por sí mismo. Es un problema de cultura política de fondo, somos naciones jóvenes que no tomamos conciencia de los hechos y no es hasta ahora que estamos aprendiendo. Y en esto ha tenido que ver mucho la influencia de los organismos de cooperación internacional, pero también hay un inicio interno de tener una conciencia con visión de país de nación. Y una de las personalidades de las que pudiéramos personificar, nos acaba de dejar físicamente y éste es Roberto Terán. Él tuvo cuidado de reunirse y escuchar a los representantes de los trabajadores y descubrió que la cosa no era como él creía, ni como creía el empresariado nacional. Se reunió y escuchó a la sociedad civil, se reunió y escuchó a las organizaciones de microfinanzas, vio su trabajo y una de las últimas cartas que firmó a la Asamblea Nacional, es pidiendo que se apruebe una ley que plantea Asomif. Yo creo que Don Roberto encarnaba esa nueva conciencia de nación que independiente del gremio, estrato social, partido, nosotros debemos por sobrevivencia nacional ponernos de acuerdo en unas cuantas cosas, que estoy seguro que son comunes a todos y fijar normas claras democráticas y crear instituciones encargadas de velar por esas normas para dirimir en lo que no estamos de acuerdo.
LP: ¿Cree usted que el actual proceso electoral, toda la precampaña sea un obstáculo para el desarrollo del sector agropecuario?
AF: Creo que todos estos fenómenos son cíclicos y por lo tanto si son cíclicos son predecibles. Si ya sabemos que el fenómeno “El Niño” es predecible, ya sabemos qué hacer, desgraciadamente como CESADE nos sentimos solos, en cuanto a que la sequía es un fenómeno predecible y que no se está haciendo mucho por prevenir esto. Por tanto, deben haber políticas concertadas entre la sociedad civil y las distintas organizaciones del Estado que prevengan estos fenómenos.
LP: A su parecer ¿qué elementos se pueden tomar en cuenta para prevenir fenómenos como éste?
AF: En primer lugar adecuar, los rubros y las especies de las distintas especies y variedades a las condiciones específicas del trópico seco. Es decir, hay que diseñar sistemas productivos y ya hay un avance en esto en la Universidad Centroamericana (UCA) y en la Universidad Nacional Agraria (UNA), en donde se están formando especialistas en sistemas productivos específicos. Además que las políticas agropecuarias del país se adecuen a esto. Por ejemplo, una parte de las siembras que se hacen se realizan con semillas inadecuadas para el trópico seco. Se insiste en sistemas productivos asentados sobre los agrícolas, cuando para nosotros debería ser lo pecuario. Se insiste en lo pecuario de la pequeña y mediana producción en el ganado bovino, cuando debería insistirse en el ovino, un poco en lo caprino, en lo referido en la producción de leche. Poner límites a la producción porcina, sin promover más allá de lo requerido. Y otra cosa importante es el riego. Es sorprendente que países como Taiwan nos colocaron 30 millones de dólares para un fondo de riego y nosotros no ejecutamos ni los tres millones.
LP: ¿Considera usted necesario que en el país se desarrolle un programa de riego para pequeños, medianos y grandes productores?
AF: Claro que sí, para pequeños, medianos y grandes productores, y con tecnologías adecuadas a cada caso. Porque unos de los factores que han incidido en el fracaso de esto es que el perfil tecnológico de los proyectos de riego, no es el adecuado para asegurar rentabilidad. Y el grupo CESADE está trabajando en este sentido, al igual que redes como Red Agropecuaria Latinoamericana (RELATA) también está trabajando en esto.
LP: El Gobierno está trabajando en un proyecto de tecnología agropecuaria dirigido por el Mag-For. ¿Cree usted que esto es suficiente o falta más por hacer todavía?
AF: Creemos que es una importantísima contribución, es un espaldarazo del Banco Mundial, del FIDA y Cosude a Nicaragua porque si bien es cierto, la primera etapa es de cuatro años, es el primer programa de 16 años que aprueba el Banco Mundial en la región.
Esto demuestra que se está confiando en la capacidad del sector agropecuario de concertar políticas de corto, mediano y largo plazo y en este sentido es importante que las autoridades procedan en consecuencia y den continuidad a lo que sus predecesores han hecho y se agilice la ejecución de la primera etapa del proyecto. En este programa el CESADE también está participando de varias maneras. Es una contribución importante pues se está pensando en consolidar un mercado de los servicios tecnológicos. Pero esto es insuficiente y el proyecto no pretende resolverlo todo, pero será una importante contribución.
LP: ¿Es el financiamiento agrícola una de las principales limitaciones para el desarrollo agrícola? Y si lo es ¿qué se puede hacer?
AF: Es una limitante pero se ha sobredimensionado. Creándose una cultura de que todo es crédito y con eso basta. Y esto es uno de los factores más dañinos para la situación del agro. Pues si se da crédito y los agricultores no han transformado la agricultura y no tienen asegurada una posición ventajosa a los mercados, se está entonces aumentando las posibilidades de fracaso de la familia agricultora. Pues no sólo se fracasa sino que el productor se queda con una deuda y con ésta muchas veces se puede llegar a perder hasta la propiedad. El crédito por eso debe ser mejor utilizado, crearse una cultura de pago y debe ser asociado a incorporación de mejoras tecnológicas.
El fortalecimiento institucional para la incidencia, es otro aspecto importante para el desarrollo agrícola que no debe dejarse de fuera. Porque si no cambiamos o mejoramos las políticas y si no se aprovechan los espacios que el Gobierno va abriendo crecientemente para mejorar las políticas, nada se hará con acciones separadas.
Hondureño con alma de nica
Originario de Honduras, hasta los siete años de vida convive directamente con el campo en una “finquita” a como él describe la propiedad de sus padres. Posteriormente pasa a residir a la capital hondureña, hasta alcanzar sus 19 años.
Edad en la que empieza sus estudios profesionales. Su vinculación con el campo en su niñez y las duras experiencias vividas en carne propia a su corta edad, moldean su carácter y forjan su espíritu emprendedor.
Desde hace más de 20 años radica en Nicaragua y atraído por la belleza de la mujer nicaragüense, contrajo matrimonio en el país procreando dos hijas.
Estudió Economía y Sociología en la Universidad Católica de Chile, obteniendo luego en la UCR de Costa Rica una licenciatura a nivel de postgrado en estas mismas especialidades.
Inicia su carrera profesional en Honduras en 1975 con un proyecto de las Naciones Unidas. En este mismo año inicia sus vínculos con el Instituto Agrario Nicaragüense (IAN) en donde desarrolla un trabajo de formación de líderes, que estarían al frente de un proyecto agrario en el Municipio de Nueva Guinea en la Región Atlántico Sur (RAAS).
Recuerda que éste es el primer contacto que establece con Nicaragua. Y no es hasta 1979, cuando ya trabajaba de forma más directa, funda la primera cooperativa en Nueva Guinea, con la ayuda de un proyecto organizado por la cooperación holandesa. Por su gran experiencia y estrecha vinculación con el sector agropecuario ha sido contratado como consultor de la OEA, la CEPAL y de diversos organismos.
Allan Fajardo Reyna, un promotor de la integración regional que ha visto sus sueños hechos realidad. Y es que el conformar una instancia de consulta a la sociedad civil organizada regionalmente y autorizada por cada uno de los gobiernos centroamericanos, ha sido uno de sus principales objetivos.
“Lo que pareció locura se convirtió en realidad con la conformación del Sistema de Integración Centroamericana” (SICA), comenta.