Edgard Rodríguez C. [email protected]
Entre Randy Johnson y Curt Schilling hay algo más que seis pulgadas de diferencia. Sin embargo, ambos tienen una misión en común: conducir a los Diamondbacks de Arizona hacia los play offs. Y sinceramente tienen con qué hacerlo.
Johnson (6.10 pies) y Schilling (6.4) están convertidos actualmente en la más devastadora pareja de carabineros en la Liga Nacional. El primero tiene 14 éxitos. El segundo 16. Pero lo que más los identifica a ambos, son los ponches.
No obstante disponer de grandes ponchadores no garantiza necesariamente el título para un conjunto. Uno de los más dramáticos ejemplos ocurrió en 1977, cuando el dúo formado por Nolan Ryan y Frank Tanana coleccionó 546 abanicados.
¿Y saben dónde quedaron los Angelinos? En el quinto y último puesto de su división. Y estamos hablando de un promedio de 273 ponches per cápita. El “Expreso de Texas” logró 341 y el zurdo Tanana, 241. Pero hay más decepciones.
En 1973, año en el que Ryan implantó la aún vigente marca de 383 puntos, su compañero de equipo Bill Singer, aniquiló a 241 rivales. Así que hablamos de 624 ponches entre los dos. Pero los Angelinos acabaron en la cuarta posición.
Ahora, la pareja de ponchadores más exitosas de los últimos años, posiblemente es la que formaron Dwight Gooden y Sid Fernández en 1986. Ambos acumularon 200 “fusilados” por cabeza y los Mets ganaron la Serie Mundial a Boston.
Ponchar bateadores tiene un mérito extraordinario. Significa un out automático, sin riesgo de un mal fildeo o un bount de mala suerte. Sin embargo, ser ponchador no significa ser necesariamente un ganador. Johnson y Schilling sí lo son.
Ahora mismo, Randy ha logrado 259 ponches y Schilling 205. Hablamos de 464 y la gran posibilidad de incrementarlos. Pero el más grande aporte que han hecho a Arizona son los 30 triunfos que acumulan entre ambos. Ha sido grandioso.
No obstante, aparte de la contribución real que estos tiradores proporcionan, debe agregarse que tanto Schilling con Johnson son astros tan dominantes, que consiguen meter miedo en los corazones de sus rivales. Eso es ventaja en los play offs.
Pero mientras ese momento llega, hay que asegurar el boleto.