Juan Carlos ZambranaEFE
La Paz.- Militar formado en la caótica historia boliviana de mediados del siglo pasado, el prácticamente ya ex presidente de Bolivia, Hugo Bánzer, pagó un alto costo por su transformación de gobernante de facto a presidente democrático, lo que pudo lograr en 1997 tras haber sido derrotado en las urnas en cinco ocasiones consecutivas.
El ex mandatario, que traspasará el mando al vicepresidente, Jorge Quiroga, nació en Concepción, provincia de Santa Cruz al este de Bolivia, el 10 de mayo de 1926, en una familia de origen alemán.
Inició sus estudios en el Colegio Militar de La Paz y los culminó en Argentina, donde se graduó como oficial del Ejército y forjó relaciones que, más tarde, le sirvieron para fortalecer su gestión en el gobierno.
Sus vínculos políticos nacieron en la Escuela de las Américas, en Panamá, y se reforzaron en Washington, donde ejerció como agregado militar de la Embajada de Bolivia en Estados Unidos. Fue ministro de Educación en el gobierno del general René Barrientos (1964-1968).
Durante el régimen de facto de Alfredo Obando (1969) fue comandante del Colegio Militar de La Paz, de donde fue destituido tras el golpe dado en 1971 por el general populista Juan José Torres.
Tras asilarse en Argentina, Bánzer regresó en agosto de ese mismo año para desbancar a Torres en una asonada que respaldaron los más importantes partidos políticos: el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y la Falange Socialista Boliviana (FSB).
En el comienzo de su gobierno aplicó una dura represión a los militantes de izquierda, a los que persiguió, encarceló y desterró, entre ellos, a integrantes del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), con los que formó alianza 20 años después.
Gobernó con respaldo militar durante casi siete años, período que concluyó cuando un grupo de mujeres mineras se le enfrentó con una huelga de hambre que le obligó a dictar amnistía y convocar a elecciones democráticas.
La Asociación de Familiares de Desaparecidos de Bolivia culpa a Bánzer del asesinato de 73 dirigentes y de la desaparición de otros 66, algunos entregados a los gobiernos militares de Chile y Argentina como parte del llamado Plan Cóndor.
Tras su salida del gobierno en 1978, fundó en 1979 el partido Acción Democrática Nacionalista (ADN) y desde ese mismo año fue candidato en las sucesivas elecciones presidenciales.
Al fin, en 1997, fue elegido Jefe de Estado con el respaldo de un conglomerado de tendencias, incluida la antigua izquierda radical.
Durante su gobierno logró erradicar 40,000 hectáreas de plantaciones de coca para impedir la elaboración de drogas, aunque el éxodo del dinero del narcotráfico afectó ostensiblemente a la economía local.