Edwin José Artola alquila el caballo a los bañistas en la playa.

Niños aprovechan recursos del mar

Diversificación de oficios para obtener pequeñas ganancias María Antonia López M. [email protected] La inmensa mayoría de los niños que habitan en los poblados aledaños a las playas de Masachapa y Pochomil, son hijos de pescadores. Aunque su corta edad no les permite realizar la misma actividad de sus padres, esto no es impedimento para ganarse […]

  • Diversificación de oficios para obtener pequeñas ganancias

María Antonia López M. [email protected]

La inmensa mayoría de los niños que habitan en los poblados aledaños a las playas de Masachapa y Pochomil, son hijos de pescadores. Aunque su corta edad no les permite realizar la misma actividad de sus padres, esto no es impedimento para ganarse el sustento.

Quizás los que tienen el oficio más evidente en estas playas son los niños que ofrecen en renta caballos por hora. Edwin José Artola manifestó que su trabajo consiste en ofrecer a los visitantes la montada en el cuadrúpedo.

Este trabajo, durante casi todo el año lo practica los fines de semana, ya que tiene que asistir a clases por la tarde. En tanto, en temporada de verano llega a la playa todos los días.

Considera que la ganancia por montada “es un asunto de suerte”. La hora cuesta 40 córdobas, sin embargo, muy pocos pagan esa cantidad, generalmente buscan la mitad del tiempo. En días buenos acumulan 150 córdobas, y en los malos apenas se llevan a casa 20 córdobas.

José Dolores Cruz, es otro de los niños que labora en las playas. Su mamá, quien trabaja lavando ropa ajena, reúne 15 córdobas cada semana para que su hijo llegue hasta las casas de artesanos de figurillas con piezas del mar, las adquiera y luego venda a los visitantes de los balnearios.

Otro que trabaja sin ingresos, es Giovanni Alberto Lara. Con una tina plástica que le cubre más de la mitad de su cuerpo se traslada desde su casa hasta la playa todas las mañanas.

LOS HULEROS

A la par los niños desarrollan otras actividades, esta vez es de puntería.

Javier Francisco Bermúdez es un joven habitante de Masachapa que recoge piedras redondas en las costas para utilizarlas con las huleras.

Relató que van a los bosques vecinos, grandes y chicos, donde se dedican a cazar palomas, conejos, iguanas y otras especies.

La mejor captura es la de iguana, ya que la misma así como pueden dejarla para el sustento del hogar, la venden cuando ésta tiene huevos.

Una de estos reptiles es vendido hasta en 30 córdobas en el mes de octubre, días en los cuales la reproducción de la especie es mayor.

Aunque presentan inconvenientes en la caza con hulera. En estos días no van muy seguido ya que “el monte” está muy crecido y no pueden penetrar con facilidad.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí