Los compradores de pescado corren de un lado a otro para lograr un buen producto.

¡Llegó la pesca del día!

María Antonia López M. [email protected] Desde las ocho de la mañana empiezan a llegar a la playa. Reunidos en pequeños grupos, entre bromas y la vista puesta en el horizonte, los compradores de pescado esperan el arribo de los botes de pescadores en Masachapa. Cuando el primer bote de los varios, bautizados en su mayoría […]

María Antonia López M. [email protected]

Desde las ocho de la mañana empiezan a llegar a la playa. Reunidos en pequeños grupos, entre bromas y la vista puesta en el horizonte, los compradores de pescado esperan el arribo de los botes de pescadores en Masachapa.

Cuando el primer bote de los varios, bautizados en su mayoría con nombres de féminas, se sitúa a unos dos metros de la playa, mujeres, hombres y niños corren a un puerto imaginario, cargando en sus manos baldes, panas, bolsas y mochilas. Su objetivo: hacerse de la pesca del día.

Una vez que la embarcación se acerca al máximo, los compradores ayudan a los pescadores a “encallarla” y evitar que sea arrastrada por las olas. Algunos se cuelgan de las orillas, mientras otros empujan y empieza “el mercado”.

De pronto, ven llegar otra, y corren nuevamente. Convencidos de lo que trae el bote al que acudieron. Abandonan el lugar para ubicarse en un nuevo embarcadero. Esa dinámica es practicada por al menos 50 personas, durante casi toda la mañana.

Pastor González, con 30 años de navegar en las aguas del Pacífico, ha sido bautizado como “Moisés” por la canosidad de su barba, explicó por qué la gente corre de un lado a otro.

“Que la gente venga y corra es todos los días. Nosotros traemos el pescado y en las panas ponemos lo que ya está encargado a compradores fijos. Nos compran por libra”, dijo González.

Añadió que generalmente no venden por unidad. Este procedimiento solamente se efectúa cuando al arribar, algunas especies caen fuera de los recipientes y la gente logra atraparlos dentro de la lancha.

“El que atrapa primero es el dueño del pescado y allí mismo tiene que pagar hasta 18 córdobas la libra de pargo rojo, otros más pequeños son vendidos a 3 por 10 córdobas, mientras el resto que va en las panas lo pagan después, pero antes de irme a mi casa yo me voy con mis reales”, explicó Moisés.

ÍNDICES DE PESCA HACIA ARRIBA

La producción pesquera en general ha incrementado sustancialmente entre el total acumulado de abril del año pasado a la misma fecha del 2001.

Estadísticas del Banco Central de Nicaragua indican que en abril del 2000 se capturaron 1 millón 563 mil libras. Este año el acumulado alcanza en el mismo mes 2 millones 246.9 mil libras.

Entre los rubros de la producción marina destaca el pescado y le sigue la langosta.

Aunque la pesca de tiburón en aguas nicaragüenses no es tan intensiva, no se descarta totalmente.

Durante décadas se han explotado los tiburones continua y crecientemente, como fuente de proteína e ingreso económico, por la demanda de aletas en el mercado internacional.

Un diagnóstico internacional sobre la pesca en América Central destacó que en la región la pesca industrial utiliza embarcaciones de fibra de vidrio, hierro o madera, con motor estacionario entre 90 y 350 HP, tripuladas por cinco o más personas. Posee equipos sofisticados de comunicación radial y de navegación por satélite y tienen capacidad de bodega de hasta 40 toneladas. La longitud del palangre varía entre 20 y 60 millas.

Indica que la aleta de tiburón es el producto de mayor valor comercial ($20-150 por kilo, dependiendo de la especie y grado de humedad).

De 1992 a 1998 este recurso representó entre 0.6% y 37% del volumen total de la pesca de los diferentes países. En Guatemala significó 37% de la pesca total de la flota artesanal; en Panamá, Costa Rica y Nicaragua este rubro significó 28%, 18% y 3.8%, respectivamente.  

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