Lo siento, Kirby

Puckett demostró su grandeza incluso fuera del terreno Edgard Tijerino M. [email protected] Casi 6 años después de aquel lanzamiento de Denis Martínez que le aplastó el ojo izquierdo, Kirby Puckett estuvo llorando ayer mientras la emoción lo bañaba… El sólo utilizó 12 temporadas para garantizar su ingreso a Cooperstown, y es que muchas veces, como […]

  • Puckett demostró su grandeza incluso fuera del terreno

Edgard Tijerino M. [email protected]

Casi 6 años después de aquel lanzamiento de Denis Martínez que le aplastó el ojo izquierdo, Kirby Puckett estuvo llorando ayer mientras la emoción lo bañaba… El sólo utilizó 12 temporadas para garantizar su ingreso a Cooperstown, y es que muchas veces, como lo demostró Sandy Koufax, hay señales de grandiosidad lo suficientemente fuertes que no necesitan ser revisadas a largo plazo.

Vamos, atravesando por cinco temporadas fantasiosas, Sandy obtuvo el calificativo de mejor pitcher de todos los tiempos… Víctima de la artritis, no tuvo tiempo de llegar a las 200 victorias, pero ¿acaso lo necesitaba?

Lo más grande de Puckett no fueron sus actuaciones en el terreno que lo convirtieron en un ídolo para los aficionados de Minnesota y le permitieron capturar la admiración del béisbol, sino su dimensión humana, su humildad congénita, su sencillez espontánea, su caballerosidad genuina.

Uno piensa que peloteros arrogantes como Barry Bonds, deberían conversar con Puckett por lo menos una vez semanalmente… ¿Se imaginan que el lanzamiento de Denis se hubiera estrellado en el rostro de Barry, no en el de Kirby?.. ¡Dios mío!

Cuando en julio de 1996, unos meses después de aquel 28 de septiembre de 1995, Pukett ofreció una conferencia de prensa para informar que no jugaría más, tenía a Denis Martínez a su orilla… Ellos siempre fueron amigos, y eso sacaba de discusión cualquier mínima posibilidad de “mala intención”.

En esa ocasión, Kirby dijo al periodismo, según una nota publicada por Michael Kinsley, del Sporting News: “Denis ha recibido muchas críticas por el lanzamiento, pero no lo hizo a propósito. No he leído algo sobre mi posición en el cajón de bateo tratando de robarle espacio en la zona de strike a un pitcher caracterizado por su pitcheo adentro. Yo estaba haciendo trampa y no pude salirme del camino a tiempo. Eso fue lo que pasó”.

Eso es tener espíritu, ser honesto con uno mismo, admitir que todo depende de las circunstancias, aunque no necesariamente coincidir con Demóstenes en que “estaba escrito”… Denis sólo atino a decir: “Lo siento, Kirby”.

Lo del glaucoma en ese ojo izquierdo se presentó antes del pelotazo de Denis, y aunque algunos piensan que lo precipitó hacia el retiro, es discutible… Sometido a una vitrectomía, un procedimiento que intentaba movilizar la sangre que oscurecía su maltratada retina, se llegó a la conclusión de que la visión de Puckett no era reparable, y que su bate, que fue capaz de conectar 2,304 hits, no podría volver a tener la precisión de antes.

Puckett pertenece al casillero de peloteros ejemplares, en el cual se encuentran Cal Ripken, Ozzie Smith, Greg Maddux… Ellos conjugaron siempre intensidad, ética de trabajo, empeño sin límites en busca de la excelencia y comportamiento irreprochable.

Aunque las cifras globales de Kirby no son impactantes, demostró reiteradamente ser capaz de todo pese a su engañosa estructura física… Una gran atrapada, un robo de base, un jonrón salvador de última hora como en la Serie Mundial de 1991, convertirse en factor de inspiración, registrar temporadas con más de 200 hits y más de 100 empujadas, ser dueño de un par de ojos clínicos frente a los latigazos del pitcheo enemigo.

Todos sabíamos, cuando anunció su retiro en 1996, que sería una segura selección en Cooperstown durante su primer intento.

SU UTILIDAD

Puckett era un jugador regordete de 5 pies 9 pulgadas y 225 libras, pero tenía una velocidad sorprendente, habilidad de salto y seguridad con su bate.

Un bateador de .318 en su carrera, Puckett ganó seis Guantes de Oro, lideró a los Gemelos hacia títulos de Serie Mundial en 1987 y 1991, estuvo en 10 juegos de Estrellas consecutivos (1986-95) y disparó más hits en sus primeros 10 años que cualquier jugador en el siglo XX.

Puckett bateó .311 con tres jonrones y nueve empujadas en 10 juegos de Serie de Campeonato de la Liga Americana, y .308 con dos jonrones y siete empujadas en 14 juegos de Serie Mundial, ayudando a los Gemelos a victorias en siete juegos sobre San Luis, en 1987, y Atlanta, en 1991.

Ejecutó una de las actuaciones más memorables en la historia de Serie Mundial el 26 de octubre de 1991, al levantar a los Gemelos hacia una victoria 4-3 sobre los Bravos en el Juego 6.

Puckett conectó un triple empujado en el primer inning, salvó una carrera con una atrapada saltando sobre la línea de Ron Gant en la pared en el tercer inning, conectó un fly de sacrificio rompe-empate en el quinto, y un dramático jonrón ganador de juego en el undécimo.  

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