Estos son los restos del Nissan Sentra azul 112-828, entre cuya chatarra quedaron prensados los cadáveres de los jóvenes Mario Fidel Osorno Granizo, de 23 años, y Rodolfo Domínguez Kautz, de 26, luego que el vehículo se metió debajo del camión Hino, blanco, que conducía Pedro Clemente Mendoza Meneses.

Impacto brutal sobre Carretera a Masaya

Dos jóvenes mueren al estrellar su vehículo en la parte baja y trasera de un camastro Mario Sánchez P. [email protected] A eso de las 3:30 de la madrugada de ayer, domingo, dos hombres murieron al instante en que el carro Nissan Sentra en que viajaban en completo estado de ebriedad y a gran velocidad, se […]

  • Dos jóvenes mueren al estrellar su vehículo en la parte baja y trasera de un camastro

Mario Sánchez P. [email protected]

A eso de las 3:30 de la madrugada de ayer, domingo, dos hombres murieron al instante en que el carro Nissan Sentra en que viajaban en completo estado de ebriedad y a gran velocidad, se estrelló contra la parte baja del camastro de un camión Hino que se desplazaba adelante, a la altura del kilómetro 37 y medio de la carretera Granada-Masaya.

Uno de los muertos fue Fidel Osorno Granizo, de 23 años, quien recientemente había llegado a Nicaragua para visitar a sus familiares. Él falleció instantáneamente cuando el carro rentado en que viajaba se metiera por completo bajo el camastro del camión.

Su acompañante, Rodolfo Domínguez Kautz, de 26 años, residente en Villa Tepetate en Granada, murió momentos después, cuando los bomberos cortaban la carrocería encarrujada para rescatar los cuerpos, reveló el suboficial Moisés Mayorga, oficial de turno de la Policía de Masaya.

EL ACCIDENTE

Según el informe, el camioncito Hino, placa 112-828, blanco, conducido por Pedro Clemente Mendoza Méndez de 41 años, avanzaba a regular velocidad con dirección a Granada, pero de pronto se escuchó un gran estruendo que por poco levanta por los aires al vehículo.

Era el carro Nissan Sentra placa 38-116 que circulaba en el mismo sentido, pero a velocidad vertiginosa.

Hasta ese momento, Mendoza Méndez no estaba claro de qué había ocurrido, ya que por el retrovisor había visto el vehículo que avanzaba, pero que de pronto desapareció.

Al bajarse a comprobar qué había ocurrido, miró el carro azul que estaba metido como cuña y completamente destrozado, apachurrado como lata de cerveza y con dos cuerpos adentro.

VECINOS INTENTARON AYUDAR

Los vecinos del sector que escucharon el estruendo se levantaron a querer ayudar a las víctimas, pero al ver que no era fácil sacar a los pasajeros del carro, llamaron a la Policía, cuyas patrullas llegaron apoyadas por miembros de la Brigada de Rescate de la Dirección General de Bomberos y una grúa de la Empresa Sequeira.

Para sacar el carro fue necesario levantar el camión y halarlo hacia delante. Los bomberos comenzaron a cortar con sierras la carrocería del vehículo, y con aparatos especiales a levantar la parte delantera del mismo.

En el tiempo utilizado para cortar la chatarra expiró el joven Domíguez Kautz, explicó la Policía.  

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