- Novedoso libro de un fiscal italiano revela los detalles de la vida del gran capo Bernardo Provenzano, prófugo desde 1963
- Como en el cine, su clan es el clan Corleone, procedente de la aldea con ese nombre
Frances D’EmilioAP
PALERMO, Italia.- Las familias de casi toda Sicilia están dispuestas a ofrecer a Bernardo Provenzano una cama limpia, una comida caliente y todo su respeto.
Horas después, mucho antes que el sol despunte sobre la isla, el huésped se marcha sigilosamente, y los anfitriones no salen a hacer alarde de que han albergado en su casa al “capo di tutti capi”, o “capo máximo’’ de la mafia siciliana.
A veces, agregan los investigadores, las familias apenas tienen un atisbo fugaz del aspecto de un hombre a quien se les pide que hospeden como señal de su lealtad a la Cosa Nostra.
La cirugía plástica, un par de anteojos o quizás una barba pueden haber alterado drásticamente la imagen que de él ha trazado la Policía con ayuda de una computadora. Ésta muestra a un hombre de nariz ancha, frente elevada y ojos pequeños e incisivos.
La única fotografía suya que tienen las autoridades es de cuando era un joven vecino de la aldea de Corleone.
“Teóricamente, si lo encontrase y me preguntase por una dirección, yo no sabría cómo reconocerlo”, dice el principal fiscal de Palermo, Piero Grasso, en su nuevo libro “La mafia invisible”.
MAFIA ES FUERTE
Aunque prácticamente todos sus compinches han sido capturados durante la guerra contra la mafia desencadenada en Italia en la última década, se cree que Provenzano sigue manejando las actividades del hampa y ha transformado la Cosa Nostra en algo mucho más difícil de combatir.
“Yo diría que la mafia nunca se ha sentido tan fuerte como ahora”, afirma Grasso en su libro.
Es una admisión amarga para quienes han librado la guerra contra la mafia y que se han apuntado varios éxitos notables en la década pasada, como por ejemplo el arresto del capo Salvatore “Toto” Riina, después de 23 años como fugitivo.
Riina, quien en ese entonces era considerado el “capo máximo”, fue capturado en Palermo pocos meses después de la muerte de los fiscales Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, los principales investigadores de la mafia, que fueron víctimas de un atentado dinamitero.
La mafia también sufrió serios reveses cuando algunos mafiosos encumbrados decidieron aprovechar el nuevo programa oficial de protección para quienes denunciasen a sus secuaces, que les valió estipendios mensuales, viviendas, empleos y nuevas identidades para ellos y sus familias.
Los colaboradores ayudaron a la Policía a pescar otros peces gordos.
SUS “NEGOCIOS”: CONSTRUCCIÓN Y CONTACTOS CON POLÍTICOS
La agencia investigadora de la mafia, la DIA, dijo recientemente que Provenzano apretó las tuercas suspendiendo las reuniones de la “cúpula”, una especie de junta de directores de jefes mafiosos de toda Sicilia.
En Palermo, el magistrado antimafia Antonino Di Matteo dijo que mientras Riina tendía a promover una estrategia basada en el asesinato de rivales, policías y fiscales, el enfoque de Provenzano hace honor a su sobrenombre: “el Contador’’.
“Provenzano fue siempre el que controló los contratos de obras públicas, el lavado de dinero y la complicidad con empresarios y políticos”, dijo Di Matteo.
Con millones de dólares en fondos de la Unión Europea destinados a Sicilia en los próximos cinco años, “la mafia tiene todo el interés en tornarse todo lo invisible que pueda”, dijo el senador Luciano Violante, ex titular de la Comisión Antimafia del Parlamento.
En la Internet:
http://www.centroimpastato.it/publ/online/indexeng.php3
INFORMES SOBRE LA MAFIA EN SICILIA:
Proyecto de la Fundación Censis para estimular el imperio de la ley en Sicilia: http://www.svileg.censis.it/english.
ASUNTO DE FAMILIA
Al parecer, Provenzano reestructuró la mafia retornando a su actitud más secreta de hace décadas para mantener a raya a la Policía.
“Hay una nueva generación integrada por hijos y nietos, de sangre familiar, porque es más difícil acusar a un miembro de la familia”, explicó Grasso en una entrevista con la AP. “De ese modo redujeron el número de colaboracionistas”.
También se reintegraron a las filas de la Cosa Nostra muchos veteranos que purgaron sus sentencias de 10 ó 15 años, asestadas a centenares de hampones en el juicio masivo realizado en Palermo en 1986-87.
“Siguen siendo mafiosos”, afirmó Grasso. “Uno no deja la mafia. O a uno lo matan o uno la traiciona”.