Detrás de los niños que ahora ríen al recordar el suceso, puede verse el árbol de acacia donde cayó el rayo. Algunos de los menores jugaban en el patio cuando todo sucedió.

Rayo impacta a trece familiares

Afectados y sus vecinos están sorprendidos: todos sobrevivieron Juan Ignacio Rosales [email protected] Un rayo cayó sobre una familia de trece personas en San Juan del Dulce, poblado ubicado un kilómetro al norte de La Concha, jurisdicción de Masaya. El grupo de niños y adultos esperaba en distintas partes de la vivienda, ubicada al costado norte […]

  • Afectados y sus vecinos están sorprendidos: todos sobrevivieron

Juan Ignacio Rosales [email protected]

Un rayo cayó sobre una familia de trece personas en San Juan del Dulce, poblado ubicado un kilómetro al norte de La Concha, jurisdicción de Masaya.

El grupo de niños y adultos esperaba en distintas partes de la vivienda, ubicada al costado norte del estadio de béisbol, que terminara la tormenta eléctrica y el gran aguacero que caía.

Fausto Blas (55), uno de los adultos que estaba en la casa a eso de las 3:20 de la tarde del domingo, relató que cuando cayó el rayo algunos de los siete niños que había en ella estaban jugando en el patio.

HABLABAN DE ESO

Relató que los adultos comentaban acerca de la gran cantidad de rayos que caían, “cuando de repente sentimos un resplandor cegador seguido de un gran estruendo que hizo temblar desde el suelo hasta el techo de la casa”.

En ese momento miles de voltios de electricidad acababan de impactar en un pequeño árbol de acacia; la corriente saltó hacia la antena de televisión que la distribuyó por todo el tendido eléctrico de la casa, provocando que los circuitos de la grabadora y el televisor estallaran y el motor de la refrigeradora se quemara.

TODOS VIVIERON PARA CONTARLO

Cuando la corriente del rayo empezó a distribuirse por el sistema eléctrico domiciliar, Ariel Blas tenía el brazo sobre una grabadora, y la energía lo impactó lanzándolo varios metros hacia atrás de la mesa donde ayudaba a estudiar a una de sus hijas, que resultó ilesa, pero aterrada por lo ocurrido a su padre y a la casa.

El joven sólo resultó con quemaduras de primer grado en el brazo, las que no atentaron contra su vida, pero resaltó que la mayoría de las personas estaban distribuidas en un radio de entre cinco y siete metros del sitio donde cayó el rayo.

Ahora la familia entera da gracias a Dios porque nadie perdió la vida con el poderoso impacto del rayo, que es una de las mayores fuerzas que hay en la naturaleza.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí