- Quería ver crecer a sus hijos y
conocer a sus nietos, llegar
alto en la política… quería vivir
Gabriela Roa Romero [email protected]
“Yo he puesto todas mis tristezas y miedos y se los he entregado a Dios. Porque sí, tengo miedo, mucho miedo. Pero cada día tengo menos miedo, entre más me acerco a Dios menos miedo tengo”, dijo Enrique Mántica en una entrevista exclusiva con LA PRENSA, antes de que el cáncer pulmonar que padecía detuviera su corazón el pasado martes.
De origen chinandegano, Mántica dejó el recuerdo de su audacia, religiosidad, sentido común y carisma, que prevalece entre sus familiares y amigos.
Enrique Ulvert, su “tocayo” como Mántica lo llamaba, recordó cómo su amigo tuvo la audacia de lanzar su precandidatura a la Alcaldía de Managua dentro del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), cuando todo mundo sabía que ese puesto le pertenecía a Wilfredo Navarro.
Diversos problemas internos dentro del PLC le costaron su cargo como secretario departamental de ese partido en Chinandega.
Mántica participo de cerca en la campaña de Enrique Bolaños en 1996, pero después de la victoria liberal de esa época llegó la mala noticia: descubrieron que tenía cáncer en el pulmón izquierdo.
Para 1998 los médicos ya le habían extraído totalmente ese pulmón.
Pero el 2000 fue, sin duda, el año más duro de todos los 38 años de vida de Mántica, porque fue cuando los médicos le dijeron que el cáncer era irreversible.
Su cuerpo estaba invadido de cáncer, dos tumores en el único pulmón que le quedaba, un tumor en el riñón izquierdo, y otro entre el bazo y el riñón.
Ese mismo año los médicos le diagnosticaron pocas horas de vida, pero él siempre decía que Dios le regalaba tiempo extra, según Ulvert
“Es difícil, muy difícil. Más cuando sos joven, tenés cuatro hijos, tenés unas ganas de vivir tremendas”, dijo Mántica.
Dejar a sus hijos en esta vida era precisamente su más grande dolor: “Me gustaría verlos crecer y compartir con ellos, verlos casarse, ver a mis nietos… eso es lo más importante”.
“Fue un padre increíble”, dijo con dificultad de palabras, pero con un enorme sentimiento que le invadía, su hijo Róger Eduardo, durante la vela.
Por su parte, su hermana, Carmen Mántica, gerente de ventas de LA PRENSA, lo describió como un gran luchador, que supo enfrentar hasta el final su enfermedad.
“La vida es traidora, en el sentido de que cuando tenés las cosas no las apreciás. A nivel personal me hubiera gustado hacer muchas cosas. Me hubiera gustado seguir participando en política. Llegar alto en la política”, dijo Mántica en una ocasión.
Su vela se realizó ayer hasta el mediodía en Managua, y posteriormente fue trasladado a su natal Chinandega donde se realizaron la misa de cuerpo presente y los funerales.
Alemán y Bolaños lamentan deceso
Consuelo Sandoval
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El presidente Arnoldo Alemán calificó ayer como una “pérdida irreparable”, el sensible fallecimiento de Enrique Mántica, expre candidato a Alcalde de Managua por el gobernante partido Liberal Constitucionalista (PLC).
“Es una pérdida irreparable, un joven luchador, un joven al que se le frustró su juventud desde los 16 años, porque tuvo que irse al exilio por un Daniel Ortega (ex presidente de la república) que pretende regresar a criar inquietud en Nicaragua”, expresó.
El candidato presidencial del PLC, Enrique Bolaños, hizo una semblanza de la personalidad de su fallecido amigo y homónimo, y aseguró que su muerte le dolió mucho.
“Enrique muy querido amigo, desde hace seis, siete años, había sido muy querido amigo mío, desde cuando se enfermó me dolió mucho, siempre lo visitaba, él me visitaba, era incluso un gran asesor mío, me daba muchos consejos, se volvió una persona con unas ganas de vivir, una fe y una esperanza enormes. Se agarraba de cualquier oración, de cualquier consejo, de cualquier misa de sanación, él quería vivir, me enseñó mucho. Esa religiosidad y fe que tuvo él, a pesar de que sabía que estaba mortalmente pegado, mortalmente herido, él siempre tuvo fe..”, exteriorizó.
Destacó la religiosidad y la resignación ante su muerte, porque “se había puesto en manos de Dios, lo que Dios decidiera, me duele mucho yo estuve con él ayer (martes), como hora y media, dos horas antes de que muriera. Lo pasé visitando cuando vine de la Costa, y lástima que no pude estar en el momento que murió, porque yo tenía un invitado a cenar en la casa y ya no podía cancelarla. Estábamos en la cena cuando me avisaron de su muerte”.
“Su muerte significa una pérdida para Nicaragua, era muy buen hombre, él quería ser alcalde de Managua, si hubiera vivido hubiera sido electo alcalde, hubiera sido un excelente alcalde. Yo lo apoyaba para que fuera Alcalde”, concluyó.