- Arzobispo de Ciudad Quesada,
Angel Sancasimiro, abrió la Casa del Migrante - Ofrecerá alimento y trato humanitario a los nicas expulsados de Costa Rica
Miguel Díaz S.ACAN-EFE
SAN CARLOS.- El Arzobispo Angel Sancasimiro, de origen español, abrió ayer el primer albergue temporal para prestar asistencia humanitaria a los inmigrantes nicaragüenses que intentan ingresar en Costa Rica, aunque muchos son expulsados por las autoridades costarricenses.
La “Casa del Migrante” estará situada a 167 kilómetros de San José, en Los Chiles, la localidad costarricense más próxima a Nicaragua y punto de entrada de estos inmigrantes.
Aunque oficialmente el albergue abrió sus puertas ayer, Sancasimiro dijo a ACAN-EFE que desde hace varios días reciben a más de un centenar de nicaragüenses a quienes ofrecen alimentos “y sobre todo un trato humanitario” mientras esperan a ser devueltos a Nicaragua.
“La situación de hambruna en varios poblados de Nicaragua ha hecho que en las últimas semanas aumente el número de sus habitantes que intentan ingresar en Costa Rica”, reconoció el religioso y explicó que debido a la escasez de recursos, “se da prioridad a los niños y mujeres”.
Debido al agravamiento de la crisis económica y social en Nicaragua, el éxodo hacia Costa Rica ha aumentado, y hasta junio pasado el Ministerio de Seguridad Pública (MSP) había devuelto a 38,021 nicaragüenses que pretendieron ingresar de manera ilegal.
El ministro costarricense de Seguridad Pública, Rogelio Ramos, declaró recientemente a ACAN-EFE que hasta junio 34,198 nicaragüenses fueron “rechazados” y otros 3,823 deportados.
Al finalizar el año, al menos 75,000 habrán sido devueltos a Nicaragua, según los cálculos.
Los “rechazos administrativos”, como los denomina Costa Rica, se aplican a aquellas personas descubiertas cuando intentan ingresar de manera ilegal al territorio y son inmediatamente devueltos.
Las deportaciones afectan a los inmigrantes ilegales que ya han ingresado al país y cuya expulsión es más difícil por los diversos y numerosos recursos legales de los indocumentados.
El prelado señaló que logró la ayuda de Cáritas de Alemania, que por un año pagará el arriendo de un local donde funciona el refugio y el sueldo de dos empleados.
Por su parte, la Iglesia Católica de Ciudad Quesada cubrirá los gastos de alimentación de los inmigrantes, la mayoría de ellos indocumentados, para lo cual “dependemos de la buena voluntad” de los parroquianos, explicó el Arzobispo.
Sancasimiro anunció que al menos otros dos centros de ayuda humanitaria a los inmigrantes nicaragüenses serán abiertos en el futuro en las localidades de Ciudad Quesada y Puerto Viejo (nordeste del país).
En Costa Rica, según distintas fuentes, residen entre 300,000 y 800,000 nicaragüenses, muchos de los cuales cruzaron la frontera de manera ilegal en busca de un empleo que no encuentran en su país.
“Nuestro objetivo es ofrecer un trato humanitario” a quienes son deportados, “pues no se trata de animales, sino de personas”, advirtió el arzobispo y expresó su rechazo a las “medidas policiales” para atajar el fenómeno de la inmigración.
“No debemos perder de vista que la causa de la inmigración nicaragüense) es la pobreza”, dijo.
Sancasimiro reconoció que la situación política en Nicaragua, que vive un proceso electoral, generará posiblemente un mayor éxodo de nicaragüenses.
“La verdad, no sé qué será peor para Nicaragua”, comentó el obispo sobre un eventual triunfo del candidato presidencial sandinista, Daniel Ortega, o del liberal, Enrique Bolaños.
Con el gobierno del presidente Arnoldo Alemán “los nicaragüenses han sufrido muchísimo”, afirmó.