- El nica forjó su obra maestra en el Dodgers Stadium
Edgard Tijerino M.Enviado a Los [email protected]
Que inmenso me parece ahora este estadio… Estoy a la orilla del montículo antes que Rockies y Dodgers salgan a calentarse. Y emocionalmente retrocedo 10 años para imaginarme a Denis Martínez rascando con sus spikes antes del primer lanzamiento de aquella tarde… ¿Quién le iba a decir que ese domingo 28 de Julio, estaría pitcheando para la inmortalidad, como Don Larsen aquel 8 de octubre de 1956?
Olvídense de las 245 victorias, de los lideratos en entradas lanzadas, juegos completos y efectividad, de su victoria sobre Randy Johnson para empujar a los Indios a la Serie Mundial… Denis Martínez será recordado por siempre, por ser el primer latino en lanzar un Juego Perfecto.
Hace días, conversaba con el gran tirador mientras viajábamos hacia el pasado, y de regreso al momento que le permitió garantizar su escape al futuro, me dijo: “La emoción continúa. Es como si acabara de bajar del montículo después de dominar a Chris Gwynn… He visto centenares de veces el vídeo y siempre me emociono… Fue mi obra maestra, lo más grandioso que me ocurrió… Algo indescriptible”.
Sentía frío. El corazón apenas le latía. Marquis Grissom había atrapado el batazo de Gwynn y todo había terminado… Aquel instante se ha prolongado por toda la enternidad, para Denis y para nosotros, como el derrumbe de Rubén Olivares ante los puños paralizantes de Alexis Arguello.
— Antes del juego te quejabas de problemas en el montículo… Detrás de esa incomodidad, era imposible sospechar que podrías tener una gran tarde.
“Normalmente los montículos al comienzo, están un poquito mojaditos, como que le han echado agua y cuando llegué, estuve chequeando y parecía que le habían echado demasiada agua… Eso me preocupó un poco”
— El hecho de tener enfrente a Mike Morgan tirando también perfecto después de 5 entradas, ¿influyó para inspirarte tanto?
“Verdaderamente eso ayudó… Fue un factor porque no nos dio tiempo tanto a él ni a mi, a visualizar la posibilidad de un trabajo perfecto sino en enfocarnos en sacar out tras out lo más pronto posible… Cuando le conectaron el primer hit, y luego tomamos ventaja, me dediqué a cuidar la victoria haciendo el máximo esfuerzo con cada bateador”.
— ¿Lo más difícil?.
“Trabajar bateadores con tres bolas… Con Brett Butler y Eddy Murray me atreví con curvas… El machucón de Juan Samuel, fue complicado… Le llegue y saqué el out precipitándome… Después que lo vi en repetición en el vídeo, observé que tenía el tiempo suficiente para pararme y tirar a primera, pero en ese momento no me percaté”.
— El ambiente del noveno inning… ¿Todavía estas ahí?
“Estaba nervioso, lo admito, pero también eufórico por dentro al ver la reacción de los fanáticos que estaban a mi favor, que estaban aplaudiéndome… Sentí como todo mi cuerpo se me estaba desvaneciendo en el montículo… Es entonces que viene la parte espiritual. Le pido ayuda a Dios y de repente me calmo y sigo lanzando con efectividad, con fuerza, como si estuviera empezando el juego. Dios también entró en juego y debe estar en el box-score”
— ¿Cómo creció la presión frente a Chris Gwynn?
“En ese noveno inning entré con la mayor precisión en cada lanzamiento pensando en no cometer un error, en mantenerme enfocado en la secuencia manejando las esquinas, las rotaciones, las elevaciones… Sabía que el noveno tendría dos emergentes porque no dejarían batear a Griffin y al pitcher… Dominé a Scioscia y después al primer emergente Stan Javier… Después vino Gwynn, zurdo muy hábil y por lo tanto peligroso”.
— ¿Qué tanto te asustó el batazo?
“Cuando salió me asustó, pero cuando vi su desarrollo, sabía que estaba en el radio de cobertura de Grissom”.
¿Y AL FINAL?
– “Me desbordó la emoción… Recordé mi vida, mi carrera, mi familia, mi lucha y lloré… Sentí una vez más el abrazo de Dios, pensé en Nicaragua, fui inmensamente feliz”.
– Miguel Angel borro el techo de la capilla para hacerlo de nuevo. Hay algunos lanzamientos que vos no los repetirías de presentarse otra vez la situación.
– “No porque todos los lanzamientos que realice los realice con un objetivo y ese objetivo fue lo que hizo que ese juego se realizara… Fue mi obra maestra, no hay nada que retocarle y mucho menos cambiarle”.
– Diez años después, la emoción continúa… Para Denis y para todos.