La opulencia de los que poseen dinero en abundancia y la miseria de los desposeídos y marginados es una antigua contradicción en el mundo y de especial forma en Nicaragua. En especial en Nicaragua porque mientras unos disponen de recursos financieros y materiales para derrochar otros no tienen un bocado de comida, no tienen vestidos, medicinas o un empleo que sustente sus necesidades elementales.
Esta contradicción es inhumana y anticristiana, es inaceptable que la opulencia y despilfarro de algunos insensibles choque con la escasez de los hambrientos. Esto es una gran injusticia social y la falta de solidaridad de los que más tienen con los que no tienen es también criticable. Por estas injusticias es que el marxismo–comunismo sembró su semilla venenosa en Nicaragua y el mundo valiéndose de la miseria para crear una utopía o una ilusión de sistema ideológico. Sin embargo, fracasó porque le quiso quitar a la humanidad lo más valioso que tiene: la libertad.
El despilfarro o derroche nunca serán bien vistos ni aceptados por el pueblo. Por último, muchas veces los ricos en dinero tienen miseria de espíritu y los pobres de dinero tienen riqueza de espíritu y eso es lo que realmente vale.
Marlon José Navarrete Espinosa.