- Con el objetivo de disminuir la invalidez y actuar temprano con los niños
Mercedes Peralta – [email protected]
LEON.- Un Centro de Desarrollo Infantil (CDI), que iniciará con 20 niños que padecen parálisis cerebral, síndrome de Down y otras discapacidades severas, será abierto en los próximos días en León, a pesar de no contar con apoyo gubernamental ni ayuda internacional.
El proyecto nació por iniciativa de Jilma Balladares Terán, fundadora de la Escuela de Educación Especial de esta ciudad. La Fundación para el Desarrollo de León, junto a la Asociación de Voluntarias Católicas de inspiración vicentina, “Las Luisas de Marillac”, son responsables de la ejecución del proyecto.
Balladares considera que mientras más temprano reciba estimulación el niño, las posibilidades de incidir en su discapacidad y potenciar sus habilidades, serán mayores.
Estima que las demandas alimenticias y de salud de los niños con discapacidad exigen que su madre trabaje, por lo que el CDI les dará oportunidad de buscar empleo.
“Hicimos gestiones con Mifamilia para lograr una subvención, pero nos respondieron que no hay fondos”, afirmó.
El presupuesto mensual de mantenimiento del CDI es de 16 mil 400 córdobas, sin embargo, los promotores cuentan con 1,200 dólares para iniciar la obra.
El CDI funcionará en una casa que será equipada frente a la Ruinas de Veracruz, en los terrenos de la Escuela de Educación Especial, y los niños serán atendidos por cuatro educadoras, explicó.
La Escuela de Educación Especial tiene un programa externo de visita quincenal a niños menores de seis años o de condiciones graves, que no tienen acceso a la escuela, lo que especialistas en la materia consideran insuficiente.
“El objetivo es disminuir la invalidez, actuando temprano sobre los niños; rescatar el capital humano y luchar contra la pobreza”, explica la fundadora del CDI
BRINDARAN ATENCION A FAMILIARES
Las Damas Vicentinas se encargarán de mantener relación con las familias de los niños con discapacidad, beneficiados en el CDI, porque consideran que los familiares necesitan apoyo, pues no siempre el niño con discapacidad es recibido con amor, especialmente por la madre. “Es necesario que los niños sean causa de mayor unión familiar, y que su situación no contribuya a desestabilizar el hogar”, opinó.
Las ejecutoras del proyecto trabajarán para que la comunidad acoja con cariño y comprensión a los niños. Para ello organizarán en fechas especiales una serie de actividades conjuntas con otros niños de la comunidad.