Felicitamos a la primera dama de la República, Licda. María Fernanda Flores de Alemán, por la noble y humanitaria acción de promover el Festival Agostino con la finalidad de recaudar fondos para la construcción del Hogar del Aciano de Managua, y así dignificar a miles de ancianos que han sido marginados por la sociedad o sus familiares. Sin embargo, me permito comentar a la Primera Dama, que actualmente miles de ancianos jubilados han sido marginados por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (Inss), que los ha colocado a nivel de limosneros, ya que se les confiscó aproximadamente el 80 por ciento de la pensión que por Ley les corresponde, así también el Inss los ha excluido de la atención de salud a que tienen derecho, según la Ley Creadora del Inss. Como es sabido, los jubilados cotizaron durante varias décadas para gozar de estos beneficios.
Para que el Inss evadiera estas responsabilidades, se promulgó la Ley 160, la cual establece que la atención en salud corresponde a los establecimientos estatales: centros, policlínicas, hospitales, etc., pero en la práctica ninguno de estos centros concede a los jubilados servicios de salud gratuitos en atención médica preventiva, curativa y de rehabilitación. Tampoco proporciona medicamentos ni exámenes de laboratorio, ni ultrasonidos ni hospitalización… como se puede deducir, la Ley 160 es puro espejismo para los jubilados.
Para colmo, el Minsa fomenta la discriminación entre jubilados, ya que sus jubilados reciben una serie de atenciones que no se les otorga a los jubilados del Inss.
Para que los jubilados se beneficien de los derechos que les han sido confiscados, con todo respeto sugerimos a la Primera Dama de la República que interponga sus buenos oficios para que el Inss restituya los dos derechos básicos a los jubilados: 1) pensiones justas conforme a la Ley Creadora del Inss en 1956, y 2) atención médica integral, medicinas y exámenes, entre otros. El apoyo que se les brinde a los jubilados ennoblecerá aún más las gestiones de la Primera Dama, lo que será infinitamente agradecido por quienes entregaron lo mejor de su vida trabajando en beneficio de Nicaragua
Sonia María Soto,
Barrio Altagracia.