- En estas elecciones, los partidos políticos están buscando algo más que el poder de la Presidencia. La guerra por las diputaciones ha destapado pugnas internas, traiciones y zancadillas, lo cual refleja el inmenso poder político que encierra la boleta de elección de diputados. Este análisis retrata la importancia de elegir diputados en las próximas elecciones.
José Adán Silva [email protected]
Un factor común domina en las listas de los candidatos a diputados nacionales de los tres partidos en disputa: todos son incondicionales al partido, y sus nombres reflejan una coincidencia de pensamientos políticos con el líder de ese partido.
El presidente de la República, Arnoldo Alemán, líder del Partido Liberal Constitucionalista, ha anunciado que controlará la Asamblea Nacional para poder cambiar las leyes, reformar la Constitución Política del país y reelegirse en el 2006. En la lista de diputados nacionales de este partido se leen nombres de personas muy afines y leales a Alemán.
El candidato presidencial del Frente Sandinista, Daniel Ortega, ha manifestado sus intenciones de reformar las leyes del país con la intención de restarle poder al Ejecutivo y para, supuestamente, impulsar proyectos sociales y económicos.
En la lista de diputados nacionales de su partido figuran sólo militantes destacados que han sido fieles a los dictados verticales que caracterizan al FSLN. El hecho de que no hayan otorgado diputaciones a sus aliados de la Convergencia Nacional dice mucho a favor de sus pretensiones parlamentarias.
En el caso del Partido Conservador, la Junta Directiva se dividió después de semanas de fuertes pugnas internas por el establecimiento de una lista de diputados. Los problemas se originaron debido a que una parte de la directiva quería llevar sólo a candidatos conservadores, y la otra parte quería introducir en la lista a candidatos de otros partidos.
Los argumentos de los que peleaban la primera posición era que debían llevar sólo conservadores para garantizar que sus diputados –una vez electos– no se plegaran a las otras bancadas. Los segundos pugnaban por llevar una lista de candidatos de varios partidos para atra-er más votos. Al final, la pugna fue tan intensa que llevó a la renuncia de los candidatos presidenciales del partido.
Saber elegir
Para el analista político Alberto Saborío, estos ejemplos demuestran la importancia que los partidos políticos han dado a la elección de diputaciones, lo cual, a su juicio, debe propiciar que los electores también reconozcan el poder que significa elegir diputados.
Según Saborío, aunque Nicaragua concentra el poder real en el Ejecutivo (presidente, jefe de gobierno, jefe de Estado, jefe de las Fuerzas Armadas), la actuación de los otros tres poderes ayuda a darle mayor funcionamiento al poder del Ejecutivo, principalmente la Asamblea Nacional.
“Por medio de los diputados de la Asamblea Nacional se ayuda a que las funciones del Ejecutivo sean más efectivas, más eficaces y más certeras. Así que con un Poder Ejecutivo respaldado por la Asamblea Nacional, el poder del Presidente se ve incrementado enormemente, y se puede convertir en una dictadura legal cuando hay un presidente de la República que controla todo”, dice Saborío.
Sus argumentos los basa en que un presidente de la República, a través de los diputados, nombra y escoge a los representantes de todas las instituciones públicas.
“Con una mayoría de diputados a su favor el Ejecutivo puede establecer un Poder Judicial que esté subordinado a su voluntad. Además, escoge y propone a los magistrados del Consejo Supremo Electoral, escoge a los contralores, a los procuradores, a las instituciones de seguridad como la Policía y a los ministros. En síntesis, con todo ese aparato legal a su disposición, se corre el riesgo de que presidentes como los que llevamos a candidatos, puedan hacer de su mandato un poder absoluto y legal por medio de la Asamblea”, analiza Saborío.
Según él, la mejor manera de evitar este poder desmesurado es eligiendo un Parlamento independiente, con un equilibrio de diputados para impedir que el Ejecutivo tenga el poder absoluto.
“Cuando se elija a diputados capaces, que no obedecen a voluntades personales de un presidente, se harán las leyes y se determinarán sin partidismo los marcos legales dentro del cual se manejará el Poder Ejecutivo, entonces, una asamblea de diputados independientes establecería un control al presidente de la República”, dice.
¿De qué manera? Según el analista, se controlan las pretensiones de un gobierno nombrando contralores independientes que garanticen investigar la corrupción sin defender a nadie, nombrando a magistrados del Poder Judicial que administren justicia sin beneficiar a nadie, y al hacer esto controlan legalmente el ejercicio del poder.
“A través de los diputados se nombran magistrados electorales, quienes con independencia pueden garantizar elecciones libres y respetar los derechos políticos y plurales de los partidos nicaragüenses. Con un CSE de magistrados independientes no hubiese pasado lo que ha venido pasando con la eliminación sistemática de adversarios políticos al FSLN o al PLC”, dice el experto jurista.
Para él, sólo así se puede garantizar elecciones libres. “Siendo autónoma una Asamblea Nacional se pueden garantizar los mecanismos de control de los que ejercen el poder, y modernizar el Estado. En caso contrario, se estaría creando una dictadura legal bajo la voluntad de cualquier presidente”, pronostica.
Cambiar leyes electorales
Según el analista, para lograr formar una Asamblea Nacional se requieren reformas a la Ley Electoral para modificar el sistema de elección de diputados. Actualmente el sistema de elección de diputados se hace por medio de “planchas”, o “listas cerradas”.
A juicio de Saborío, este tipo de elección permite que los líderes de los partidos se garanticen una cuota de poder, al poner en los primeros puestos a sus más allegados, por lo cual opina que debe establecer un mecanismo de elección uninominal.
“El mejor ejemplo que vemos es que tanto Ortega como Alemán basan su poder en el manejo de sus diputados en la Asamblea Nacional, ya que sus diputados obedecen ciegamente las orientaciones de ellos”, dice.
En el sistema uninominal los diputados se eligen por distrito. Si en Managua son 20 diputados nacionales a elegirse, se dividen los candidatos en 20 distritos con la misma población electoral. Los partidos presentan en cada distrito un candidato, quien tendrá que competir con los candidatos de otros partidos, pero en su misma plaza electoral.
El sistema permite que la elección partidaria sea más directa, más personal, y permite que un candidato a diputado sea elegido directamente por personas que lo conocen y que conocen más de cerca sus propuestas.
Para el analista, parte de la importancia de tener diputados capaces se nota en el hecho de que en los acuerdos bipartidistas del PLC y el FSLN, los dos líderes de esos partidos rechazaron reformar el sistema de representación proporcional de los diputados, donde se elige a éstos de acuerdo con el número de votos que obtengan por partido, y a la posición de los candidatos en las listas.