Consuelo Sandoval [email protected]
El secretario de Asuntos Internacionales del Movimiento oficialista de Venezuela Quinta República, Diego Salazar, se pronunció ayer a favor de que Estados Unidos respete los resultados del proceso electoral nicaragüense de noviembre próximo.
“Creo que ningún país debe tener injerencia en la política interna de otro”, declaró Salazar, quien participó junto a varios colegas en la reciente celebración del 19 de Julio.
Descartó que un eventual triunfo electoral del Frente Sandinista y una posible relación trilateral entre Daniel Ortega, y los presidentes, venezolano y cubano, Hugo Chávez y Fidel Castro, vaya a generar preocupación a Estados Unidos.
“Eso no está planteado. El presidente Chávez es amigo de Fidel Castro, José María Aznar, y nadie me va a decir que Aznar es comunista porque ha sido ubicado dentro de las corrientes de pensamiento conservadoras”, expresó.
Según Salazar, “el hecho de que haya intercambio internacional no significa que hay una identificación del pensamiento total. Nosotros no estamos siguiendo a ciegas ningún pensamiento de la humanidad”, agregó.
No obstante, reconoció que en la realidad latinoamericana existen puntos de coincidencia importantes para combatir el hambre y la miseria de nuestros pueblos, por lo tanto, estimó que si tenemos luchas comunes tienen que librarse unidos, “porque separados no vamos a poder salir de este gran abismo en que nos han sumido las oligarquías de todo el Continente Americano”.
Aseguró que las repercusiones que un triunfo sandinista pueda tener en América Latina dependerá de la seriedad con que el nuevo gobierno asuma el reto que tiene por delante.
Salazar afirmó que su gobierno está dispuesto a trabajar con el gobierno de cualquier signo político que resulte electo.
La delegación venezolana aprovechó su estadía en Nicaragua para reunirse con representantes de los partidos Liberal y Conservador.
Extraoficialmente se conoció que el presidente venezolano, Hugo Chávez, realizará una gira por Centroamérica y aprovechará para inaugurar en Nicaragua obras de progreso financiadas por su gobierno.