Más que un ‘chingastito’ de esperanza

Hace algunos años escribía canciones que hablaban de su vivencia social, espiritual y humana. Con el paso del tiempo, hizo contacto con las sustancias narcóticas que se “ofertaban” en su ciudad. Triste final. Perdió su norte, su sol, su cielo y su Dios. Pero ahora el sol de la esperanza renace en una canción. Danilo […]

Hace algunos años escribía canciones que hablaban de su vivencia social, espiritual y humana. Con el paso del tiempo, hizo contacto con las sustancias narcóticas que se “ofertaban” en su ciudad. Triste final. Perdió su norte, su sol, su cielo y su Dios.

Pero ahora el sol de la esperanza renace en una canción. Danilo Norori, de 42 años, cantautor nicaragüense, comparte hoy con nuestros lectores no sólo sus experiencias en el mundo oscuro de las drogas que lo alejaron de su guitarra por siete años, sino también un mensaje de fe y esperanza. Esas vivencias entonadas con su guitarra y su voz en su primer CD, titulado “Por una chingastito”, te brindarán un testimonio para salir de la trampa de las drogas.

– ¿Cómo nació la idea de hacer este disco?

– A partir de mi mismo proceso de recuperación. Yo comienzo a cantar sobre lo que voy sintiendo y descubriendo en ese proceso de alejarme del mundo de las drogas. En cada cosa nueva que voy descubriendo, que voy gozando, es que voy haciendo conciencia de aquellos sentimientos negativos que quizás no podía dejar. Me fui deshaciendo de lo que te afectaba y tomando lo que te sirve.

– ¿Cuál es el mensaje que pretenden dar a través de esta música?

– Principalmente un mensaje que dice que es posible vivir sin tener que utilizar drogas. La felicidad no está en el uso de tal y cual sustancia. El mensaje es para que las personas que ya están en el problema, sepan que pueden salirse de eso y los que no se han metido, no vayan a tener que probar todas las barbaridades que uno termina haciendo. El tercer objetivo de los mensajes, son los familiares que a la larga son los más sufridos.

– El título del disco suena algo cómico, ¿por qué ‘Por una chingastito’?

– Bueno, porque una vez estaba viendo en la tele las noticias, salió que agarraron con mil quinientos kilos de droga a un tipo. Luego se supo que lo habían sacado libre por un jurado de conciencia, porque no le habían encontrado pruebas. Después salió también en las noticias alguien que estaba preso por un asunto de droga que dijo en una entrevista que “a los grandotes los sacan libres y a mí por una chingastito me denunciaron”.

– ¿Has tenido la oportunidad de promocionar tu trabajo en otros países?

– Gracias a Dios donde hemos ido presentando el trabajo ha sido un gran éxito. Más que todo lo hemos presentado a nivel de Centroamérica. Yo creo que esto tiene una magia, tiene una combinación de la música y el mensaje que tienen las canciones. Ha sido muy bien aceptada porque tiene que ver con la realidad.

– ¿Tu música es como una terapia para aquellas personas que tienen problemas con las drogas?

– Sí, todos los temas de este disco son una manera de hacer terapia, es por eso que les llamé “La Cantarapia”, que son historias que en la cotidianidad se van viviendo, escuchando o viendo vivir a otros. En esta terapia cantada se me ha presentado decir las cosas sobre un tema tan difícil, un poco a lo jocoso. Es un poco como burlándose de la propia desgracia de uno, pero que luego sirve como una reflexión. Creo que el tema de las drogas todavía sigue siendo un tabú en la sociedad.

Creo que te puede ayudar algún siquiatra, un psicólogo, pero nada te ayuda más cuando hablas con otras personas que han padecido lo mismo, pero que han logrado avanzar y reflexionar. Si él pudo, también vos podés.

– ¿Cuántas canciones incluye este disco?

– Son doce canciones. No alcanzaban más.

– Háblame un poco de los temas principales que componen el disco.

– Son canciones de amor que pretenden sanar o por lo menos sobar o limpiar esas heridas del alma, tanto de los que padecen la enfermedad de la adicción, como los que sufren por ellos.

Por ejemplo el tema “Querer poder, poder querer”, es donde yo le pido perdón a mis hijos, y hay otra donde yo le pido perdón a mi esposa.

– ¿En qué estudio lo grabaste y cuánto sacrificio significó esto?

– Se grabó en un estudio en Guatemala, que se llama Audio data. Es un esfuerzo propio. Varios amigos me prestaron. No hay ninguna empresa detrás de esto. Mi esperanza es que la venta contribuya para crear fondos y apoyar a las asociaciones “Hogares sin drogas”. Es un asunto de orden social. También han trabajado otros, todos por amor al arte.

– Un mensaje personal, para los jóvenes en problemas.

– Les quiero decir que se puede perder la obsesión por el consumo. Tienen que integrarse a un programa de recuperación y no se puede hacer solo, necesitas oír algo.

– ¿Dónde se puede obtener este disco?

– Como son pocos, los tendré en mi casa a un precio favorable. Pueden llamarme al 270-3598, ya sea por el disco o para participar en alguna actividad en su barrio.

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