- Alcaldía de San Ramón solicita
ayuda a organismos internacionales para frenar migración campesina
Amalia Morales y Celso Martínez
EL JOBO, MATAGALPA.- Una bomba de hambre puede estallar las próximas semanas en las manos de unos 2,000 campesinos que viven casi a la intemperie en El Jobo.
La situación económica de estas familias, que no son originarias de esa localidad pero que se han asentado allí en champas de plástico, no es tan distinta de la que expulsó a la gente de La Mora, en El Tuma, hace 12 días.
Hasta ayer, más de 500 personas que abandonaron La Mora se habían guarecido en el parque Los Monos, de Matagalpa, con un mismo argumento: miseria. No tienen casa, trabajo ni nada que comer.
Tras los mismos argumentos parecen escudarse los precaristas de El Jobo, quienes contaron que su pobreza también es extrema, pero negaron que haya alguna persona instándolos a emigrar.
“Aquí hay gente que agarra para esos cerros a bajar guineos y con eso pasa, porque no tiene nada más que comer”, afirmó Ramón Mendoza, líder comarcal.
LOS SIN TIERRA
Isidoro Espino, de 39 años, está sin trabajo y tiene seis personas a cargo. “Hay días en que no hallo para dónde darle. Pasamos con posolito o con maíz con sal”, detalló Isidoro.
Isidoro es un sin tierra. Su esperanza es hacerse dueño de un pedazo de tierra para tener algo suyo donde sembrar. Ahora no tiene trabajo, porque en la mayoría de las fincas han cesado las labores agrícolas.
Algunos como Ramón Mendoza sembraron media manzana de maíz sobre la propiedad en litigio, y esperan vivir de esa cosecha los próximos meses. De momento, su familia comparte las mismas penurias que el resto de los precaristas.
Si bien, no creen que sus necesidades las resolvería el plantarse en un parque como lo ha hecho la gente de La Mora, tampoco descartaron que una protesta de ese tipo les dé buenos resultados, en caso de exigir mejoría económica.
“No lo hemos hecho, pero hay días en que da ganas de ponerse en media carretera y pedir ayuda”, afirmó Isidoro.
HAY QUE COMER
Pero los problemas de estos precaristas no es el común denominador en El Jobo.
Carlos Quintero, lugareño, dijo que allí no hay gente muriéndose de hambre. “Es cierto que hay pobreza, pero aquí todos trabajan y tienen de qué pasar”, señaló.
Esta afirmación fue respaldada por otros pobladores –hombres y mujeres–, quienes reconocieron que la situación aún no es extrema para aquéllos que tienen un pedazo de tierra.
El paisaje de El Jobo está tapizado por cultivos de maíz y algunas frijoleras, mientras que el de El Tuma-La Dalia se caracteriza por las plantaciones de café.
Aunque la hambruna ha derivado la crisis, no descartan que las malas cosechas agraven la situación de los obreros agrícolas.
¿QUIENES SON LOS PRECARISTAS?
Hace 10 meses que 410 familias llegaron a El Jobo e invadieron una propiedad que está en disputa con el productor Ignacio Aráuz. Aunque ellos se declaran sin tierra, los lugareños afirman que se trata de dueños de pequeñas parcelas, localizadas en otros municipios.
DESEMPLEO CAMPEA
Raúl López, alcalde de San Ramón, dijo que en el sector de Yasica Sur hay entre 2,500 y 3,000 obreros agrícolas de brazos caídos, los que podrían emigrar si no se les ofrecen opciones en sus lugares. El edil solicitó ayuda a organismos no gubernamentales y al gobierno para evitar más migraciones masivas. “Queremos opciones en las zonas”, afirmó López.