Si en Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón u otros países desarrollados asignaran 10 millones de dólares a sus diputados, para supuestas obras sociales, tratándose de países ricos, esa asignación sería normal.
Pero, tratándose de Nicaragua, un país pobremente endeudado, donde aún no nos hemos repuesto de los daños del huracán Mitch, con sequías que no han dejado levantar las cosechas de granos básicos, donde hay un enorme porcentaje de obreros sin trabajo, con hospitales sin suficientes medicinas, con tantos niños enfermos, con tantas alcaldías en quiebra, esa asignación parece cosa de Ripley.
Esos 10 millones de dólares debe ponerlos el gobierno en un fondo que le haga frente a huracanes, terremotos, inundaciones, hambrunas por falta de lluvias, como está pasando en Matagalpa, donde los campesinos se están viniendo a la ciudad porque en los cafetales no hay trabajo ni comida.
También tenemos el grave caso de las alcaldías quebradas que no tienen dinero para pagar sus planillas, ni poder hacer obras sociales.
Armando Guevara Fletes.