- Ya han pasado
nueve días de
la muerte de
Parmenio
Medina
Juan Ramón Rojas
SAN JOSE.- Una semana después del asesinato del periodista Parmenio Medina Pérez, las autoridades policiales continúan sin pistas claras para dar con los autores del crimen, que ha consternado a toda la sociedad costarricense.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ), con el apoyo de otros cuerpos policiales y dos agentes colombianos expertos en este tipo de crímenes, manejan diversas y ambiguas pistas, pero hasta ahora las investigaciones no han dado resultados.
Entre las más concretas figuran las indagaciones sobre un grupo de tres costarricenses y dos colombianos, quienes —según las pesquisas que se manejan en secreto— podrían haber cometido el crimen por una elevada suma de dinero.
Otros indicios son las entrevistas que tuvo el periodista con reclusos de cárceles del país, y documentación y grabaciones dejadas por Medina como parte de las investigaciones que realizaba para su popular programa “La Patada”, que producía desde hace 28 años.
La Policía investiga los motivos que llevaron a Medina Pérez a entrevistar a esas personas, que cumplen condenas de prisión por causas relacionadas con delitos de “guante blanco”, según medios de prensa.
Los medios de comunicación han insistido en que algunos reclusos admitieron que sabían del crimen del periodista el pasado sábado 7 de julio, horas antes del brutal asesinato, pero esta información llegó a manos de la Policía después de los hechos.
Medina Pérez fue amenazado en varias ocasiones e, incluso, en mayo pasado su casa fue tiroteada.
A raíz de este incidente, el gobierno puso vigilancia en la casa del comunicador pero, al no repetirse las amenazas, el mismo periodista pidió que le fuera retirada, según el ministro costarricense de Seguridad, Rogelio Ramos.
El fiscal general de la República, Carlos Arias, afirmó que “no se puede descartar ningún indicio que lleve a una sospecha”.
Medina Pérez, de 62 años, nacido en Colombia y residente en Costa Rica desde 1968, fue asesinado de tres tiros a pocos metros de su vivienda, al norte de San José, después de que grabara y entregara a “Radio Monumental” el que sería el último programa de “La Patada”, transmitido el domingo como de costumbre.
Todos coinciden en la “profesionalidad” y la precisión con que fue ejecutado el crimen, sin dejar el mínimo indicio.
La Defensoría de los Habitantes ha convocado una marcha para el martes próximo, que terminará en una manifestación contra la violencia y la impunidad frente al Monumento Nacional en el Parque Nacional, tras un recorrido de cerca de un kilómetro por las principales calles de San José.
LA ULTIMA DENUNCIA DE PARMENIO
Desde la fundación de su programa, el periodista se había destacado por sacar a la luz pública casos de corrupción, tanto de los gobiernos como de la empresa privada.
La última y, posiblemente, la más polémica investigación estuvo relacionada con supuestas irregularidades en la adquisición y manejo de la emisora católica Radio María, que dirigía el sacerdote Minor Calvo, quien finalmente fue separado del cargo por la jerarquía católica.
PARMENIO: «ESTOY EN GRAVE PELIGRO»
Alberto L. Alemán
– Al otro lado de teléfono suena una voz cansada, recelosa, y a la cual la emoción de la tragedia de los últimos días aún afecta. Es la compañera de vida de Parmenio Medina, cuyo nombre omitimos por su seguridad.
– LA PRENSA solicitó el jueves una entrevista a esta joven mujer, que compartió 16 años de su vida con el colega asesinado y que se refugia por ahora en casa de otros familiares.
– “Estoy en grave peligro. Comprendo su interés y agradezco la solidaridad que Ud. me expresa, pero también entienda mi situación. La OIJ (Organismo de Investigación Judicial) me ha dicho que no siga dando declaraciones a los medios, lo que no debía hacer y he estado haciendo. Mi vida está en peligro y la de mis familiares”, dijo la voz cansada y tensa. Los asesinos de Parmenio podrían buscarla, según la policía.
– Insistimos. Es éste uno de esos momentos desagradables de la profesión. Es como hundir los dedos en una ancha herida aún sangrante y fresca, y darles vuelta dentro de la herida. Al final, no fue posible hablar con ella en persona.
– La casa de Parmenio está en la carretera que lleva de San José a Guápiles. Es custodiada por efectivos policiales y de la OIJ. A unos 25 metros de la casa está el punto donde los sicarios acabaron con la vida del ahora mártir de la libertad de expresión en Costa Rica.