Leonardo Lacayo Ocampo “DON”Especial para [email protected]
Es algo muy difícil para un periodista de esta época desentrañar pasajes vividos de las ligas de béisbol que hace dos décadas jugaron en Nicaragua nuestros equipos mayores. Sin embargo, tras ardua labor, obstaculizados notablemente por la falta de “récords”, cosa desconocida en aquellos tiempos por nuestros peloteros y periodistas, y después de una cacería de varios meses, hemos logrado aterrizar en el Polo. Don J. Antonio Vanegas, fanático de hace más de veinte años y managüista legítimo nos ha satisfecho la curiosidad.
El señor Vanegas con una minuciosidad digna de toda alabanza, se tomó la molestia de llevar el score de las ligas de 1917 y 1918, y de un armario vetusto y polvoriento sacó sus codiciados apuntes que él guardaba, para ayudarnos a servir a nuestros lectores un suculento plato de añoranzas beisbolísticas.
UN SOLO PITCHER SUFRIA EL ACIDO
En aquellos tiempos, no entendían nuestros clubes, de tener un “staff” de lanzadores, lujo que ahora se permiten los equipos contemporáneos. Un pitcher era el que cargaba la responsabilidad y por eso no vayan a asustarse ustedes, si en la liga local que se principió en Managua el 9 de septiembre de 1917, cuando el que estas líneas escribe iba tranquilamente con una pizarrita bajo el brazo a la escuela primaria, solamente aparecieron tres lanzadores, las “luminarias curvísticas” de aquella época, Chabelo Fernández, Carmen Quinto y Alfonso Vega “Jolea”, disputándose los honores del diamante.
¿Pitcheres de tapón? ¿Bateadores emergentes? ¡Bah! Eso no era necesario en aquellos benditos tiempos en que el muy sereno Juez de hoy, don Emilio Olivares, y el “pontífice” Juan Manuel Morales, se dedicaban a pegar garrotazos a diestra y siniestra.
Tampoco había una “pobre” Comisión Nacional de Deportes, ni una “augusta” Asociación de Jueces que sirviera de desahogo a las braviatas del público. Las cosas se decidían con el bate en la mano y ¡ay! del pobre Juez que siquiera se atreviera a lanzar una mirada de reproche a los espectadores.
Chico Soriano (nota: Francisco o “Paco”), “Píldora” (nota: Julián Rodríguez) y el muy imparcial don Alejandro Ocón, que a veces vemos, a los dos primeros, metiéndose a jugar en un encuentro y al último contando “musolinescamente” bolas y strikes detrás del plato, eran en aquellos tiempos ídolos de las multitudes.
ORGANIZACION DE LOS CLUBES
En las reseñas que hacemos a continuación bien puede haber sus equivocaciones ligeras. No existían los hits de piernas ni los sacrificios, y la concepción que se tenía del batazo limpio era muy distinta de la de ahora.
Tres clubes locales, el Managua, que ha conservado contra viento y marea la tradición de su nombre, el Nicaragua que antes había sido Bóer y después también recuperó su nombre, y el Sandoval, organizado por el célebre “Jolea”, después que éste había brillado como un astro fulgurante en el Bóer, eran los que se disputaban en aquel entonces la supremacía beisbolística de Managua.
ROSTER DE 1917
– MANAGUA
SS Pedro Sosa
P Chabelo Fernández
C Pedro Ortega
1B Luis Pinnock
2B Agustín Díaz “Guaro”
3B Felipe Torriente
1F Toño Romero
2F Humberto Canales
3F Feliciano Chávez
Repuesto Lolo Cepeda
– NICARAGUA
SS Paco Soriano
P Carmen Quinto
C Félix Pedro Cuarezma “Tabirica”
1B Domingo Silva “La Loca”
2B Adán Molina “Venado Chingo”
3B Enrique Olivares
1F H. Cuarezma
2F Fernando Ocampo o T. Castillo
3F Emilio Olivares P.
Repuesto Celso
– SANDOVAL
SS Jiménez
P Alfonso Vega “Jolea”
C “Justo Coto” Ramírez
1B L. Guevara
2B Rafael Morales
3B E. Guevara o F. Duarte
1F C. Romero
2F Pancho Castillo “Lapa”
3F Daniel Morales
1F es el actual jardinero derecho; 2F el central y “tercer fielder” el izquierdo. Nótese la posición de “repuesto”, una especie de “utility”.