José Adán [email protected]
Para la directora del Centro de Prevención de la Violencia, Mónica Zalaquett, quienes están utilizando a las pandillas con fines políticos están prendiendo la mecha a una bomba de tiempo que, de explotar, podría tener consecuencias sociales incalculables.
“No saben a qué le están dando poder. Esa violencia que ellos guardan por sus mismas necesidades ya es demasiada para que la sigan alimentando. Aquí sería terrible que se politicen las heridas sociales, ya hubo una guerra en que se politizaron las necesidades de los jóvenes y vimos que las consecuencias fueron catastróficas”, manifestó Zalaquett.
Para ella el problema de las pandillas es mucho más grave de lo que parece. “Los jóvenes están sin oportunidades de trabajo, sin oportunidades de estudio, con mucho rencor, con problemas sociales, machismo, todo eso junto es una guerra social que de por sí es mucho más grave de lo que parece”.
“Utilizar los problemas sociales con fines políticos, es absolutamente destructivo para la sociedad. Los problemas de la juventud son muy graves ya, y politizar su descontento es mucho más grave aún, porque les inculcan una lucha de poderes donde la violencia es un medio para obtener un fin”, expresó.
JUGANDO CON FUEGO
Para Zalaquett, manipular con fines políticos las necesidades de los jóvenes, es jugar con fuego.
“Si estamos jugando con fuego nos puede ‘salir la virgen’, porque el problema de las pandillas es grave, y si a esto le metemos la política, aquí puede haber mortandad, porque estamos encendiendo la mecha de una bomba de tiempo que se nos puede escapar de las manos”, advirtió.
“Aquí hay pandillas por todos lados, es fácil armar un grupo de jóvenes y mandarlos a matarse contra otros por motivos políticos, pero eso se les puede escapar de las manos. ¿Qué haríamos aquí si de pronto los jóvenes toman una conciencia incorrecta de su poder político, basado en la fuerza? Simplemente que va a ser imposible pararlos sin que haya muertos”, manifestó Zalaquett, quien agregó que meter a la juventud en política con fines de violencia es mezquino.
“Son fines mezquinos. Meterlos en un ambiente político es exacerbar la rabia social. Sería tratarlos como carne de cañón, es una barbaridad”, remarcó.