La maleza ha empezado a crecer y amenaza con sepultar a miles de manzanas de café ante la falta de recursos económicos de los productores para contratar mano de obra que brinde mantenimiento a las plantaciones. LA PRENSA/LARIOS.

Quiebra acecha fincas de café

Son muy pocas las fincas cafetaleras donde todavía algunos pueden trabajar al menos a cambio de comida Veteranos trabajadores del café han tenido que emigrar por hambruna Benjamín Blanco y Celso Martí[email protected] MATAGALPA.- La crisis del café tiene dos caras: el drama de centenares de familias, muchas de ellas veteranas que han nacido y crecido […]

  • Son muy pocas las fincas cafetaleras donde todavía algunos pueden trabajar al menos a cambio de comida
  • Veteranos trabajadores del café han tenido que emigrar por hambruna

Benjamín Blanco y Celso Martí[email protected]

MATAGALPA.- La crisis del café tiene dos caras: el drama de centenares de familias, muchas de ellas veteranas que han nacido y crecido en las distintas haciendas del norte de Nicaragua, y la incertidumbre que viven miles de productores endeudados con los bancos y sin esperanza de financiamiento para sacar adelante la presente cosecha.

Las familias que llevan la peor parte de esta crisis empezaron a dejar de percibir ingresos desde hace cuatro meses porque en las fincas no hay dinero con qué pagarles.

Las principales labores, que para esta temporada realizan estas familias son las de mantenimiento de los plantíos, limpieza de maleza y aplicación de fertilizantes, mientras el café se madura y llega la época del corte en los últimos meses del año.

“Entonces al no fertilizar y dar un tratamiento adecuado a las plantaciones de café, prácticamente ya empezaremos a oír que se está cayendo la cosecha de café de este año, pues la maleza hace un daño tremendo a la planta de café”, dijo a LA PRENSA Francisco Lanzas Monge, productor cafetalero y Presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat).

BANCOS NO HABILITARON

Lanzas aseguró que no están fertilizando ni pagando a los empleados, porque no tienen dinero, y los bancos no han brindado el financiamiento prometido.

“Y si no se fertiliza ahora, la cosecha del próximo año también estará en duda, y el próximo año podría caerse en un 50 ó 60 por ciento la producción y calidad del café. Y lo peor es que nadie le pone atención a esto. Si este gobierno fuera responsable trataría de solventar la crisis de una manera rápida”, señaló Lanzas.

TRABAJO SIN PAGA

En algunas fincas algunos campesinos aceptaron trabajar sólo a cambio de comida. A otros que sólo se les está dando la comida les deben desde tres hasta siete quincenas de pago que, “eventualmente”, los productores esperan pagarlas.

La mayoría de productores afirma que si no obtienen financiamiento, la cosecha se puede dar por perdida, “porque en lo personal, yo ya llegué al fondo del barril. Tengo 2 quincenas de no pagarle a mi gente. Estoy tratando de ver cómo consigo para la comida y seguir haciendo al menos labores de chapoda”, aseguró Lanzas.

FINCAS OPERAN AL MINIMO

“Por ejemplo, yo debería tener a 60 personas trabajando en la finca, pero sólo tengo a 15, incluyendo al mandador, al vigilante y la cocinera. En su mayoría son colonos, gente que ha nacido en la hacienda. Con quienes tengo la obligación moral de garantizarles aunque sea la comida. Pero al resto no puedo mantenerlos”, dijo Frank Lanzas Monge, productor cafetalero.

REDUCEN MANO DE OBRA

– En “período de silencio”, es decir, cuando no hay corte de café, en una finca se necesita contratar a un peón por cada dos manzanas de café para realizar labores de chapoda, fertilización y otras actividades agrícolas de mantenimiento de los plantíos, que permiten garantizar la calidad del grano hasta que llega su período de corte.

– Se estima que en Nicaragua hay unas 150,000 manzanas de café. Es decir, que para esta temporada se emplean entre 75 mil y 80 mil trabajadores, incluyendo los empleos indirectos.

– En cambio, en época de corte, en Nicaragua se necesita a un cortador por cada 10 quintales de café oro. En otras palabras, si el país produjo el año pasado 2 millones 200 mil quintales, significa que se necesitaron unos 220,000 cortadores, sin incluir a los administradores, capataces, los llamados “patieros”, choferes, cocineras y otros empleos indirectos generados por el comercio.

– Actualmente, en las fincas sólo está laborando el mínimo de personal. Es decir, que de cada cien personas que deberían estar trabajando sólo 10 tienen la suerte de laborar aunque sea a cambio de alimentos para sus hijos.  

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