Todas las tardes Mauricio Gutiérrez sale a pasear con su abuela y su hermana, preparándose para cuando no necesite más el andarivel. LA PRENSA/G. FLORES.

Mauricio Gutiérrez, campeón de la vida

Creció entre médicos, psicólogos, operaciones, ejercicios y rechazos escolares Wilder Pérez [email protected] Mauricio Gutiérrez tuvo un nacimiento difícil. Nadie sonrió al verlo. Fue abortado cuando tenía cinco meses de gestación y vino al mundo sin pulmones ni riñones, con la única determinación de quedarse a vivir. Las dos horas que los médicos le daban de […]

  • Creció entre médicos, psicólogos, operaciones, ejercicios y rechazos escolares

Wilder Pérez [email protected]

Mauricio Gutiérrez tuvo un nacimiento difícil. Nadie sonrió al verlo. Fue abortado cuando tenía cinco meses de gestación y vino al mundo sin pulmones ni riñones, con la única determinación de quedarse a vivir.

Las dos horas que los médicos le daban de vida se han convertido en 13 años y muchos más de existencia. Ahora, es el “Niño Símbolo” del Teletón que se realizará el 27 de este mes, en beneficio de los menores discapacitados, y recuerda con su madre el sufrimiento de vivir, que para ellos bien vale la pena.

Ambos sonríen, porque aquel aborto no fue voluntario. Estaba en peligro la vida de los dos y tenían que decidir entre la madre y el hijo. Ella salió favorecida, pero el destino se interpuso y salvó a los dos.

Los primeros años de vida de Mauricio fueron los peores para su mamá, Jazmín González. “Le dio parálisis cerebral, meningitis, paro cardíaco, hipoxia cerebral y encefalitis”, recuerda la madre.

Ante tantas adversidades, no podía ser como otros niños. Sus piernas no le respondían ni tenían el grosor normal.

CAMBIO EJEMPLAR

Mauricio creció entre médicos y psicólogos, entre operaciones, ejercicios y rechazos escolares. El tesón de su familia lo llevó a caminar sin más ayuda que un andarivel, a los 12 años de edad.

Atrás quedó el calcetín de papá, su primera vestimenta. Mauricio sonríe al ver que su pequeño gato pesa más que lo que él pesaba cuando nació, y al reconocer que cabía en la palma de la mano de su abuela.

Hasta hace pocos años no se podía mover por sí mismo, y ahora ayuda en los quehaceres de la casa. “Por nuestro esfuerzo como padres y la determinación de Mauricio de salir adelante, lo escogieron como ‘Niño Símbolo’ del Teletón”, afirma Jazmín.

EJEMPLO DE ESPERANZA

Mauricio no recibe un centavo por ser el modelo del Teletón. “Yo le dije que tampoco se convertiría en Kevin Costner, que lo pensara bien ante de aceptar”, dice su madre.

Sin aires de grandeza el “Niño Símbolo” dice que aceptó “porque creo que puedo servir de ejemplo para que otros niños como yo no abandonen la esperanza y sigan adelante, pero también para que sus padres no los escondan y los traten como a cualquier otra persona”.

La vida de Mauricio se recompensa con destellos de alegría. Uno de ellos es instruirse. “Tenía como siete años y me dieron una beca para estudiar computación, pero no sabía leer y la profesora me dio tres meses para aprender si quería mantenerla, lo logré y me gustó”, comenta.

VENCE DISCRIMINACION

Está contento de graduarse de sexto grado después que fue rechazado en muchos colegios, porque además de ser inválido es zurdo. Eso provocó incomodidades hasta a sus maestros. Pero terminó cuando la Escuela “Eduardo Contreras” abrió quinto grado, aunque sólo fuera para darle clases a él.

Por lo pronto su voluntad es seguir estudiando, y su máximo sueño es caminar sin ayuda. No se molesta cuando su papá le dice que lo castigará si se cae en la calle y alguien le extiende la mano, porque aunque sabe que no es cierto, le sirve de estímulo para no perder el ánimo como lo hizo hace tres años.

Las sillas en su camino no le interesan, porque saben que son trampas para descansar, y no lo hará mientras no pueda corretear.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí