La nueva película de Tim Burton no es una secuela de las
anteriores producciones. El filme es totalmente diferente
recreado en una selva tropical cuyo costo real de producción fue más elevado que X Men y Titanic
Probablemente las estrellas tengan sueños como nosotros. Pero el sueño de Wahlberg era con chimpancés.”No era nada sexual”, dice la estrella de “La Tormenta Perfecta” y “Las Noches de Boggie” y rápidamente agrega: “Siempre tengo esas pesadillas recurrentes.En realidad, la de anoche no era una pesadilla porque los chimpancés eran amables conmigo. Conducía y llegué a un hotel y esos chimpancés eran los camareros”, comenta.
La premisa central de la historia sigue siendo la misma: un astronauta aterriza en un mundo patas arriba, donde los monos que hablan son las especies dominantes y los humanos son los esclavos, pero en esta nueva versión bajo la dirección de Tim Burton, los monos son más bien simios.
Ellos vuelan por entre los árboles, se suben por las paredes y se cruzan de una ventana a otra. Se enloquecen cuando se enojan. Y se tiran contra el suelo en cuatro patas, una técnica que la producción llama “saltarín”. Se da en velocidades de hasta 30 millas por hora, durante una secuencia de batalla climática sin precedentes en la serie original. “El punto no es hacer lo mismo”, dice Burton, quien reinventó las películas “Batman” y “Sleepy Hollow”.
“No había más espacio para hacer otras exploraciones, ingresar más afectaciones de los simios, patrones de comportamientos humanos. Pero uno tiene que ser serio, hasta cierto punto, porque de alguna forma es absurdo hablar con los simios y este tipo de cosas”.
La Ciudad de los Simios, un reino en una selva tropical. El ambiente es totalmente fantástico y muy real: la atmósfera, las cuevas, los árboles torcidos y las máscaras raras: un ambiente mítico inunda el escenario junto a los ídolos de los simios, que contemplan impasiblemente.
Se observan toscos peldaños al escenario, donde los esclavos, incluyendo al astronauta Leo Davidson (Wahlberg) y los nativos rebeldes interpretados por Kris Kristofferson y Estella Warren, llegan en carretas diseñadas por los humanos y son depositados en jaulas que pertenecen a un orangután que se llama Limbo (Paul Giamatti).
Se debe entrever la eterna división entre la chimpancé liberal Ari (Helena Bonham Carter), quien pelea por la liberación de la subyugación y Thade (Tim Roth), general del ejército simio. En el transcurso de tres días, Burton hará varias tomas y diferentes ángulos de esta escena, que culmina cuando Thade noquea a Leo, quien está trabajando como doméstica en la casa de Ari.
En el set de filmación escuchas cualquier cantidad de cosas como: “¿Dónde están mis manos?”, “¿Tienes mis dientes?”, se ríe Bonham Carter. Los simios –dice– han establecido una especie de grupo de apoyo para discutir “los efectos psicológicos de estar toda la noche con maquillaje”.
Wahlberg, tiene sus propias dificultades con la escena. Durante una toma, Cary- Hiroyuki Tagawa, de “Pearl Harbor”, que interpreta a Krull, el gorila protector de Ari, lo aporrea con una espátula de madera. “Las fiestas de cena son terribles”, dice Burton. “Te vuelven loco porque todo el mundo pareciera que fuera un extra”. “Las máscaras ruedan por todas las mesas por tres días”, dice Carter.
Bajo su estreno en 1968, “El Planeta de los Simios”, se volvió un fenómeno internacional, que se dio en cuatro secuelas y dos series de televisión. Para volver a energizar una idea familiar, usted necesita un director de películas y una idea simbólica. Burton era un fanático de la serie de los Simios, pero no estaba seguro de hacer una reproducción. Fox, sin embargo, insistió en que no era una reproducción ni una secuela, sino algo completamente diferente. En ese sentido, ni siquiera es el mismo planeta., por eso, no esperes ver la tierra patas arriba. “Es útil saber eso”, dice Burton.
“No pienso en las comparaciones porque será una pesadilla”. Más bien, él se concentró en las divisiones en la historia. “Lo que me gustó de eso fue que todo era al revés”, comenta. “Hay un extranjero humano y también un simio foráneo. Tú ves varios cambios en diferentes niveles, posiciones doblemente interpuestas. No sé cuáles de ellas se superarán, pero es algo interesante de interpretar. Ver chimpancés todos esos años influyó también”, agrega con una sonrisa.
El proyecto de esta película fue trazado por Fox cuando Burton firmó a principios del 2000, pero tomó un tiempo materializarlo. ¿La razón? El guión era muy largo. Hubiera sido mucho más costoso, como unos 300 millones de dólares, sostiene Burton.
“Lograr que la película fuese en un ambiente verde tenue fue una tarea muy difícil porque el estudio deseaba que resultara un producto que valiera la pena. Eso complico todos los problemas de presupuestos hechos”. El costo real fue más elevado que filmes como “X Men” y “Titanic”.
“Tú nunca sabes si los chimpancés van a matarte o a besarte”, dice Tim Burton. Ellos son mucho más abiertos en algunos aspectos y mucho más diabólicos en otros”, agrega.
La filmación culminó el seis de noviembre y estaba programada para hacerse en 17 semanas. Al finalizar, Burton ocasionalmente tenía grabando tres unidades al mismo tiempo y una instalación de edición móvil, que él visitaba de vez en cuando.
“Todo el tiempo se estaba corriendo de un lado a otro por la programación”, dice Walhberg. No obstante, la película se logró terminar en tiempo y forma según el presupuesto estipulado.
Burton afirma que hubo una discusión sobre el uso de imágenes por computador para crear a los simios, pero pronto se descartó la idea a favor de los actores con maquillaje. “Es una especie de actuación al estilo de Shakespeare”, reconoce. “La actuación fue la parte más difícil de lograr, pues no solamente se buscaba actores con máscaras, sino actores de verdad”.
Las simias son menos velludas y desde un punto de vista humano, atractivas, “Mas evolucionadas”. “Tengo cejas; las simias no las tienen. Yo quería más pelo”, dice Lisa Marie, quien interpretó a una chimpancé sexy y amorosa.
(Tomado de la Revista Premiere)
Traducción: Ivet Cruz