No juzgues a tus padres por amarte

Estimada Psicóloga: Tengo 15 años y la verdad nunca pensé que a tan corta edad iba a tener esta clase de problemas, mi familia es chapada a la antigua y fanáticos católicos, hace ocho meses me hice novia de un chico cuyo sobrenombre es “Black”. El es vago, usa drogas (marihuana, alcohol), y cuando mis […]

Estimada Psicóloga: Tengo 15 años y la verdad nunca pensé que a tan corta edad iba a tener esta clase de problemas, mi familia es chapada a la antigua y fanáticos católicos, hace ocho meses me hice novia de un chico cuyo sobrenombre es “Black”. El es vago, usa drogas (marihuana, alcohol), y cuando mis papás se dieron cuenta de esta relación me pegaron y me castigaron y todo lo que se le puede decir a un adolescente para arruinar su vida.

Hemos luchado tanto por este amor, a veces los dos lloramos juntos, él está dejando sus vicios y me ha dicho que me vaya con él para su casa, pero la verdad no he tenido el valor de dejar a mis padres, aunque ganas no me han faltado.

Ellos me obligan a ir a misa, y todas las cosas que tenga que celebrar la Iglesia, a veces paso todo un día llorando, siempre me dicen que no sirvo para nada, que sólo ellos tienen la razón, la verdad no me llevo nada bien con mi familia, ellos quieren que sea la persona que no quiero ser, soy “loquera”, me gusta divertirme (sanamente), ser alegre, sacarle el jugo a la vida y la verdad ellos quisieran que fuera “señorita seria y formal”.

No me aceptan como soy y ni siquiera me escuchan. La verdad lo juro ante Dios no soy mala persona, todavía soy señorita y lo que me anima es el apoyo de mis amigas.

Quisiera irme de mi casa para no pelear más con mi mamá y no llegarla a odiar (un poquito la odio), aunque a decir verdad si hubiera tenido la oportunidad de cambiarla lo haría.

No sé qué me aconseja, a mi novio lo amo y quisiera tener las dos cosas, mi familia y a él.

Respuesta: Situaciones como las que mencionas en tu carta las viven muchas familias con hijos e hijas adolescentes como vos. Los padres y madres en su afán de protegerles y evitarles daños y sufrimientos a los hijos entran en un control total de sus ideas, pensamientos, sentimientos, preferencias, etc., los adolescentes desesperados por salir, por desprenderse, por ser ellos mismos y alcanzar la “independencia”, entran así en una lucha de poder, midiendo fuerzas donde a veces gana el que más grita, lastima, golpea y ofende.

Se da entonces contrario a lo que debe suceder en esta etapa (adolescencia) un distanciamiento que lleva a ambas partes a un deterioro tal de la comunicación que cada quien evalúa y elabora sus propias conclusiones, cerrando así la posibilidad de escuchar y ser escuchados, de argumentar y defender sanamente las posiciones, de abrir espacios donde se pueda entrar y salir respetando normas, creencias y valores personales y morales.

Te veo a vos dentro de esta situación, te siento irritada, negativa y bloqueada, pero ahora te pregunto ¿cuánto de esto crees que con tu actitud has provocado? Pedís confianza, pero ¿cuánta crees que mereces? Mirá hacia dentro de vos y revisá objetivamente en cuántas ocasiones les has fallado. Porque no es justo que los responsabilicés a ellos (tus padres) completamente de todo, si en la situación están mediando las dos partes.

Sí tenés todo el derecho a divertirte, a vivir la vida, a tener novio, pero preguntate ¿cómo la estás viviendo? ¿a qué prisa la llevás? Recordá que de quien estás hablando es de tu familia, no son tus enemigos.

Hacé un inventario de sus actos (tus padres) y los tuyos, cuánto ha aportado cada uno para que la situación haya llegado hasta donde está.

Tus padres no son perfectos ni nunca lo van a ser, vos no sos perfecta ni nunca lo vas a ser, cuántas cosas podés estarte perdiendo por pretender vivir la vida tan rápido, ¿estás consciente que tu novio no hace lo que es adecuado y sano para él?, ¿cómo creés que tus padres lo pueden ver si vos sos su hija y quieren lo mejor para vos?.

Estás en tu derecho de pedir que se te escuche, se te respete y se te dé tu espacio, te invito a aprender formas adecuadas para hacerlo. Igualmente te invito a ser honesta con vos y con ellos, habláles, decíles lo que sentís y pensás porque estoy segura que ellos también tendrán mucho que decirte y tal vez te sorprendan.

Recordá que lo más valioso que vos tenés es a vos misma y a tu vida, dale a ella el lugar y el rumbo que sólo vos merecés. Aprende a negociar para que podás enseñarles a tus padres a hacerlo con vos.

Si ninguna de las dos partes cede para romper con el muro que han formado, la situación no va a mejorar. Para qué continuar así, sé valiente y da el primer paso. Vos tenés la fuerza y el valor para hacerlo.

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