- Encuesta de CID-Gallup refleja que un 22 por ciento tiene mucho interés por emigrar, y un nueve por ciento confesó algún deseo de marcharse
- A juicio de Oscar René Vargas,
la gente se quiere ir debido a la
recesión económica
Amalia [email protected]
Nicaragua no es el país con el que sueñan muchos de sus jóvenes. La última encuesta de opinión de la empresa Cid-Gallup refleja que al menos uno de cada tres tiene ganas de abandonarlo.
Esta encuesta, que se hizo en junio de este año, incluyó las opiniones de 1,254 nicaragüenses mayores de 16 años, de los cuales un 22 por ciento afirmó que tiene “mucho” interés en emigrar, y otro nueve por ciento confesó tener algún deseo de marcharse.
El 53 por ciento de los que se quieren ir mencionan a Estados Unidos como el principal destino, mientras que un 21 por ciento sugiere Costa Rica. Este último país aloja a por lo menos 415,000 nacionales documentados, pero se estima que hay otra cantidad similar en condiciones de ilegalidad.
El sociólogo Oscar René Vargas explicó que la gente sigue queriéndose ir porque en este país no encuentra soluciones a sus problemas en el corto plazo.
Vargas añadió que la recesión económica que enfrenta la población, ligada a los anuncios de recortes presupuestarios, las alzas tarifarias de los servicios básicos y los altos niveles de desempleo son razones que siguen empujando a la gente a salir.
La gente todavía no ve ningún programa de gobierno, de los candidatos políticos, que avizore posibles soluciones a sus problemas, explicó el sociólogo, quien agregó que las respuestas a las demandas de la población no están fuera de la realidad.
Según la encuesta de Cid-Gallup, muchos de los que quieren irse son gente que vive en las cabeceras departamentales y algunos con educación secundaria o superior.
Investigaciones del fenómeno migratorio nica-tico reflejan que hasta ahora los segmentos de la población más propensos a marcharse son los constituidos por las mujeres y los campesinos, debido a la falta de opciones de producción acentuada en los últimos años.
Vargas consideró que el problema del campo bien puede resolverse con la implementación de un programa de apoyo a los pequeños y medianos productores. Estimó que con una inversión de 30 millones de dólares en cinco años, bien podrían sostenerse unas 600,000 personas.
Precisamente, la socióloga Martha Cranshaw plantea en el ensayo “Migraciones y género, reflejo de los desafíos de la sociedad nicaragüense”, como desafío la creación de “alternativas productivas que brinden fuentes de empleo estables con salarios dignos”.
Otro de los retos, que expone Cranshaw es que como el desempleo es el “talón de Aquiles” del país, la sociedad civil tiene que “proponer en las elecciones nacionales alternativas posibles”. Agrega que para eso sería necesario consolidar una serie de proyectos productivos y protectores del medio ambiente.
TAMBIEN MUJERES Y CAMPESINOS
Investigaciones sobre el fenómeno migratorio nica-tico reflejan que la población más propensa a marcharse a ese país son mujeres y campesinos, debido a la falta de opciones en la producción, la que se ha visto incrementada durante los últimos años. Según el sociólogo Oscar René Vargas para reducir la migración del campo se tendría que implementar un programa de apoyo a los pequeños y medianos productores.
LA VALVULA DE ESCAPE
– En la última década, Costa Rica se ha convertido en el principal paradero de la población nicaragüense migrante, según confirman distintas estudios.
– Las características demográficas de esa población arrojan que el 57 por ciento de los que se van están en edad productiva (entre los 20 y los 39 años).
– El segundo grupo de edades es más joven aún, se ubica entre los 13 y 19 años.
– Se estima que la mayoría de la población migrante es masculina, con un 54 por ciento, mientras que un 46 por ciento son mujeres.
– Mientras los hombres suelen ubicarse en labores agrícolas, las mujeres se desempeñan en el área urbana.
– La población migrante significa un aporte importante a la economía nacional. Se estima que en remesas de dinero ingresan al país no menos de 600 millones de dólares al año, procedentes tanto de Costa Rica como de Estados Unidos.
* Fuente: Investigación FLACSO y ensayo de Martha Cranshaw: “Migraciones y género, reflejo de los desafíos de la sociedad nicaragüense”.