LOS ANGELES.— Stanley Kubrick estuvo obsesionado durante casi dos décadas con el proyecto de filmar la película “Inteligencia artificial” (“A.I., Artificial Intelligence”), pero nunca llegó a verlo realizado. El desaparecido cineasta había planeado —en el guión llevado a la pantalla por Steven Spielberg— utilizar un robot en lugar de un actor infantil para el papel protagónico de “I.A.”, su proyecto fílmico acerca de un niño artificial que es programado para sentir afecto.
Conocido por sus rodajes interminables y su afición a las tomas múltiples, Kubrick dijo según su cuñado y productor Jan Harlan: “Para cuando yo la pudiese terminar (la filmación de la película), el niño ya tendría barba”.
El director llegó incluso a experimentar con un robot recubierto de una piel plástica para ver si podía utilizarlo como protagonista. Pero “el robot carecía de vida, fue un total fracaso”, recuerda Harlan. “Lucía realmente grotesco, y finalmente renunciamos al proyecto”.
Pero cuando Kubrick vio en 1993 los dinosaurios digitales de “Jurassic Park”, la popular cinta de aventuras de Spielberg, lo comenzó a llamar por teléfono para hablar acerca de las posibilidades de crear un niño-robot con técnicas similares y figuras generadas por computadoras.
Pronto, el cineasta comenzó a suministrar a Spielberg los detalles del argumento de “I.A.” y centenares de dibujos que había realizado acerca del mundo del futuro en que debía ambientarse la historia.
Acostumbrado a guardar el mayor hermetismo acerca de sus proyectos, amenazó a Spielberg con retirarle la amistad si mostraba esos detalles y dibujos a cualquier persona. “Ambos estaban fascinados con los robots y se intercambiaban pequeños aparatos y los juguetes más recientes”, dijo la productora Bonnie Curtis.
Y, de repente, un día de 1994, Kubrick sugirió que Spielberg dirigiese “I.A.”.
“Yo quedé consternado”, recuerda Spielberg. “Le dije: ¿Por qué deseas que haga semejante cosa, Stanley? Y él respondió simplemente: Bueno, ¿sabes? Creo que esta película está más cerca de tu sensibilidad que de la mía”.
Consciente de que su propio estilo era más bien frío, Kubrick creyó que el tema de una niñez perdida en “I.A.” se beneficiaría del toque más sentimental de Spielberg. Kubrick confiaba empero en continuar trabajando en la película, pero sólo como productor. A la muerte de Kubrick en 1999, a los 70 años de edad, Spielberg asumió el proyecto de la película.
“Stanley la habría aplaudido”
“Le dimos a Steven todo el material”, dijo Christiane Kubrick, esposa de Stanley durante 40 años. “Se lo dimos tal como lo encontramos, porque estaba regado por toda la casa, cientos y cientos de dibujos muy buenos y partes del guión y de la historia”.
El documento más importante fue una sinopsis detallada del argumento, que es una adaptación a la pantalla del cuento de Brian Aldiss “Super-Toys Last All Summer Long” (Los súper-juguetes duran todo el verano).
“Pero el guión no estaba terminado y hacia la mitad la historia resultaba débil”, dijo la viuda de Kubrick. “No estaba bien elaborado y Stanley sabía que no estaba terminado”.
Spielberg comenzó a escribir por sí mismo el guión final, algo que no había hecho desde “Close Encounters of the Third Kind” (Encuentros cercanos del tercer tipo) en 1977.
“Me sentía como una especie de arqueólogo”, dijo Spielberg, “entregado a la tarea de recoger las piezas de una civilización” perdida, a fin de “restaurar la visión de Stanley”.
El producto final retuvo la mayoría de los detalles iniciales, dijo Harland, pero Spielberg suavizó un elemento importante de la visión de Kubrick: la vida erótica del personaje de Gigolo Joe (interpretado por Jude Law), que en la versión original aparecía como una “máquina sexual” funcionando a todo vapor.
Dado que Spielberg planeaba completar el rodaje en sólo dos meses, no tuvo problemas en contratar a un actor infantil para hacer el papel estelar. Y el actor seleccionado por el cineasta fue Haley Joel Osment, de 13 años de edad, quien saltó a la fama con su actuación en “The Sixth Sense” (El sexto sentido).
Spielberg dijo que en su tratamiento de “I.A.” trató de evocar el estilo de Kubrick e incluso de hacer referencias a las cintas de este director.
Tanto Harlan como la viuda de Kubrick dijeron sentirse satisfechos con el trabajo de Spielberg.
“Toda la cinta estaba imbuida del estilo” de Kubrick, dijo Harlan. “Stanley la habría aplaudido”.
Tomado de CNN.