No fueron los todavía jóvenes de los setenta, ni tampoco los rebeldes de los sesenta, sino la generación del Internet quienes asomaron sus cabezas para disfrutar del último concierto del Dúo Guardabarranco conformado por los hermanos Salvador y Katia Cardenal, quienes se presentaron ante un local abarrotado de jóvenes en su mayoría de 18 a 25 años.
“La buena música no pasa de moda. Son buenísimos. Sus canciones me llegan y su música es bien actual”, dice Franco Cantón de 17 años, estudiante de la UAM. “Hablan de amor, de paz, de justicia de proteger el medio ambiente y lo hacen de un modo muy moderno y actual”, afirma Marta Quezada de 22, trabaja y además es estudiante de la UCA. “Se siente cómo se entregan al público”, reconoce Carolina Jerez de 25 años, maestra de primaria.
“Yo soy un fan del dúo, hasta les pedí un autógrafo revela Francisco Cajina de 20 años. “Los conocí a través de mis padres que los oían en la casa cuando era niña, recuerda Susana Martínez de 21 años, estudiante de la UNI. “Hablan de nuestra realidad con calidad y poesía”, concluye Ernesto Guerra de 18 años, estudiante de la UCC.
A continuación la entrevista con la voz cantante del dúo y quien ha logrado llevar su cosecha artística hasta Noruega y ofreció este año su bandeja de CD con gran aceptación en ese mercado.
¿Por qué te fuiste de Nicaragua a mitad de los 90?
En diciembre del 96 me fui del país porque mi marido es noruego-hindú y desde que empezamos a salir esa fue una de las condiciones que nos pusimos, porque él estaba de paso por Nicaragua.
¿Antes de irte grabaste algún disco?
El disco Brazos del Sol. Se me ocurrió grabar un disco sola, le pedí el favor a Eduardo Araica y también el apoyo a Pierre Pierson porque yo no tenía fondos para grabarlo. Hicimos un acuerdo con el estudio hit y nos metimos tres tardes a grabar. Escogí las canciones del repertorio latinoamericano que más me tocaban y algunas mías, así fue como surgió.
¿En Noruega cuáles eran tus expectativas?
Me llevé ese disco bajo el brazo y como iba embarazada realmente no tenía muchas expectativas en lo artístico. Sin embargo conocía al cantautor noruego Age Aleksandersen quien me sugirió que tradujera al español los temas de Alf Proysen, un cantante tradicional noruego. Al principio me pareció una idea descabellada. Sin embargo a mi esposo le pareció una idea genial, ya que él conocía bien las canciones de Proysen, especie de Carlos Mejía escandinavo.
¿Cómo lograste un contrato discográfico?
Empezamos a seleccionar los temas que más me gustaban y de pronto una disquera nos dio por fin una cita. Si no llevábamos un tema listo no íbamos a conseguir nada y así fue que en dos o tres días con la ayuda de mi marido logré traducir y arreglar la primera canción. En la entrevista les hablamos del proyecto y nos dicen que está muy interesante y que nos mantengamos en contacto. Parecía que nada iba a pasar, y de pronto mi marido les pidió una guitarra para que yo les cantara. Después de cantar, la actitud del ejecutivo fue otra y nos dijo que si quería hacer el disco, mi esposo le preguntó que cuándo firmábamos y nos dicen: ‘Mañana mismo’. Al día siguiente recibí el contrato por correo, lo cual para mí fue una grata sorpresa porque allí en Noruega yo no era nadie.
¿Este contrato te permite seguir cantando, supongo que te sentías realizada?
Sí y también fortaleció mi autoestima, sentí por primera vez que lo que yo hacía realmente tenía un valor propio, allí no importaba si era nica, si era apellido Cardenal si la revolución ni nada. Sólo yo, mi voz y una guitarra. Una perfecta extraña que entró por la puerta de la disquera. Estaba embarazada de ocho meses de mi hijo Adriano y ese reconocimiento me dio una fuerza tremenda para seguir adelante con mi carrera artística en Noruega, al final sacamos el disco titulado “Navegas por las Costas” y fue un éxito que llegó a Disco de Oro.
El disco vendió más de 35,000 copias. Es el que más he vendido en mi vida.
Como nica, ¿te fue fácil adaptarte a la sociedad noruega?
Los años que viví en Noruega fueron de mucha satisfacción para mí. Tuve dos de mis cuatro hijos allá, pude hacer cinco discos y más de cien conciertos en un período de cuatro años. Pude complementar muy bien el ser madre y artista y siento que me integré muy bien al sistema social noruego, pagué muchos impuestos, pero siempre sentí que estos eran muy bien retribuidos al pueblo. Nunca me sentí discriminada por ser extranjera.
Después vendría “Sueños de una Noche de Verano”, según muchos, tu mejor trabajo hasta el momento. ¿Cómo nació?
En realidad este trabajo lo comencé en 1998, fue un verano que vine por aquí. Llamé a Eduardo Araica y le pregunté ‘¿cómo está con la onda de Silvio?’, él me dice que ‘se las sabe todas’, así fue que nos metimos de nuevo al estudio Hit e hicimos el futuro disco; pero antes de grabarlo le escribí a Silvio Rodríguez, contándole el proyecto y si estaba bien que usara sus canciones. Tengo amistad con él desde hace muchos años, pero nos escribimos muy de tanto en tanto.
Cuando yo regreso a Noruega con el disco grabado, un día recibo una llamada de Silvio diciéndome que cuente con todo su apoyo para el disco y que le mande la cinta a Cuba para que él las pueda oír y agregar su voz en alguno de los temas. Durante ese lapso de espera pega mi primer CD en Noruega y mi relación con la casa disquera es otra.
Les cuento del proyecto del disco con canciones de Silvio Rodríguez y si bien ellos no conocían su obra, se muestran interesados al oír los demos. En esos días Silvio daba un concierto en Madrid, y nos vamos de viaje con los ejecutivos del sello a verlo en España.
Al volver a Noruega, la disquera me dice que hagamos el disco pero que quisieran regrabar varios de los temas con músicos noruegos. Nos metimos al estudio y grabamos ocho temas con estos excelentes músicos que le dieron al trabajo ese toque tan contemporáneo.
A vos mucha gente te relaciona con los años 80, y con la revolución…
A Salvador y a mí nos gustaba la revolución, pero nuestro compromiso fue siempre el de gente libre y pensante. No nos gustaba encasillarnos en ciertas ideas, venimos de una familia muy abierta en cuanto al pensamiento y nos enseñaron a leer de todo, a respetar todas las culturas, en fin éramos muy abiertos de espíritu y eso no era siempre bien visto en esa época.
¿Dicen que participaste en la campaña de alfabetización?
Tenía 16 años y fue como abrir un mundo que no conocía. Vivir allí 5 meses acarreando agua, bañándose y lavando la ropa en el río, compartir todo con la gente, fue una experiencia totalmente inolvidable y cambió totalmente nuestra concepción de la vida. Me marcó por completo, y me dio esa necesidad de que vivamos en un mundo más parejo, con más respeto y consideración para la gente pobre. En esta era de la alta tecnología, Internet y celulares y hay gente que ni siquiera tiene agua potable para tomar y deben beber agua contaminada.
¿Cuál sería tu próximo sueño a realizar?
Mi sueño máximo es hacer un disco sólo con canciones mías. Mi vena de compositora se vio frustrada por dos factores principalmente, uno que fui madre a los 22 años y dos tener un hermano como Salvador con un gran talento para escribir y yo que nos soy tonta me doy cuenta que mis canciones son mucho más modestas que las de él.
Primer artista nica con Dideca
– Katia Cardenal es la primer artista nacional en firmar con Dideca Internacional, sello disquero centroamericano con sede central en Guatemala.
– El gerente general de esa compañía, Ervin Flores Vega, recordó que “cuando Katia nos trajo sus discos, nos impresionó la calidad artística de su trabajo y enseguida buscamos cómo llegar a un acuerdo con ella. Estamos convencidos que va a pegar en Centroamérica”.
– Dijo que “Dideca tiene artistas locales en todos los países de la región, pero en Nicaragua por diversos motivos estábamos en deuda con los artistas. El éxito de Katia seguramente le abrirá las puertas a más músicos nacionales. De hecho estamos interesados en dos más a corto plazo, hay varios grupos de rock que nos llaman la atención y creo que podrían sonar acá y en todo Centroamérica”.